Uveítis 

Descripción

La uveítis es la inflamación de una o todas las partes de la úvea, que es la capa que se encuentra entre la esclerótica y la retina, abarcando el cuerpo ciliar, el iris y la coroides. La úvea es una zona llena de vasos sanguíneos y aporta la mayor parte de suministro de sangre a la retina, por lo que su inflamación puede afectar a la córnea, la retina, la esclerótica y otras partes vitales del ojo.

Se puede afectar:

  • La parte anterior: uveítis anterior: hay inflamación del iris (iritis). Es la forma más común. Más frecuente en personas jóvenes y de mediana edad. No suele asociarse a ninguna enfermedad.
  • Intermedia: (Pars plana); parte plana de la coroides entre ésta y el iris, que afecta a las personas jóvenes y no suele asociarse a ninguna enfermedad.
  • Parte posterior: uveítis posterior; afecta principalmente a la coroides (coroiditis). Suele producirse después de una infección o forma parte del cuadro de una enfermedad autoinmune. La inflamación se sigue de cicatrización; el grado de pérdida de visión dependerá de la localización y el tamaño de la cicatrización.

Estructura del ojo

El ojo de frente: podemos ver las siguientes estructuras:

Esquema del ojo
  • Pupila: porción central de color negro, que no es más que un agujero que permite la entrada de luz al globo ocular.
  • Iris: es la estructura de color que se encuentra debajo de la córnea y cuyo orificio central constituye la pupila. El color del iris da la tonalidad de nuestros ojos. Es responsable en parte de regular la cantidad de luz que debe entrar en el ojo y realiza la función de diafragma del ojo. Presenta un músculo de disposición circular que permite modificar el tamaño de la pupila.
  • Córnea: es la superficie transparente de forma convexa que cubre la parte anterior del ojo. Es la continuación de la esclerótica, que es la parte blanca del ojo y cumple una función refractiva (43 dioptrías); es la primera y más poderosa lente del globo ocular y junto al cristalino permite la producción de una imagen nítida. Es el equivalente a la lente anterior de una cámara de fotos.
  • Esclerótica: es el "blanco del ojo", el revestimiento exterior del globo ocular, donde se implantan los seis músculos internos que mueven el globo ocular. Protege las partes más delicadas del interior del ojo y mantiene su forma globular. Se continua con la córnea por delante y con la dura madre del nervio óptico por su parte posterior.

A nivel didáctico, el ojo tiene forma de pelota hueca, con tres capas de tejido diferente alrededor de una cavidad central. La más externa es la esclerótica (capa blanca del ojo) y la más interna es la retina; la capa media entre la esclerótica y la retina se denomina úvea.

Una imagen transversal del ojo muestra:

Tres capas:

  • Externa
  • Formada por la esclerótica y la córnea.
  • Intermedia

Dividida en dos partes:

  • Anterior: iris y cuerpo ciliar (entre el iris y la coroides, es la parte del ojo que produce el humor acuoso; el humor acuoso está en continua producción, por lo que tiene que desaguarse constantemente. Cuando existen alteraciones en el mecanismo de salida, aumenta la presión intraocular ocasionando daño al nervio óptico, reducción de la visión y ceguera).
  • Posterior: coroides: es una membrana delgada, rica en sangre, que recubre el blanco del ojo (esclerótica). Gracias a ella se nutran las capas más externas de la córnea.

Interna

Formada por la retina: es una capa muy fina formada por células fotosensibles (conos y bastones) y fibras nerviosas que tapiza la superficie posterior interna del globo ocular, donde se produce el proceso de la visión. Es como la película de una cámara de fotos, aquí se proyecta la imagen que vemos del mundo exterior. Los bastones son los responsables de la visión de la luz y la oscuridad y los conos nos permiten apreciar el color. En la retina existe una zona muy pequeña llamada mácula encargada de la visión fina y de los colores.

Tres cámaras

Cámara anterior

Entre la córnea y el iris, esta rellena del humor acuoso.

Cámara posterior

Entre el iris, los ligamentos que sujetan el cristalino y el propio cristalino. Está rellena por el humor acuoso.

Cámara vítrea

Entre el cristalino y la retina. Está rellena por un líquido más viscoso que se denomina humor vítreo, que tiene por función mantener la forma del ojo y permitir el paso de imágenes a la retina.

Cristalino

Es una estructura en forma de lente biconvexa y transparente, por detrás del iris. Aquí convergen los rayos de luz y es responsable de la acomodación o capacidad del ojo para enfocar correctamente los objetos a diferentes distancias. El cristalino se encuentra suspendido dentro del globo gracias a sus ligamentos suspensorios que se unen a la parte anterior del cuerpo ciliar; mediante la contracción muscular se engruesa para la visión de cerca y para enfocar objetos distantes se afina al máximo.

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Causas

  • Uveítis anteriores
  • Normalmente no se conoce la causa (idiopática). Puede ir asociada a infecciones, como el herpes, a reacciones autoinmunes como artritis reumatoide o a traumatismos penetrantes.
  • Uveítis intermedias
  • De origen desconocido (idiopática).
  • Uveítis posteriores
  • Se puede producir por cualquiera de las siguientes causas:
  • Toxoplasmosis.
  • Tuberculosis.
  • Sífilis.
  • SIDA.
  • Colitis ulcerativa.
  • Artritis reumatoide.
  • Psoriasis.
  • Síndrome de Reiter.
  • Etc.
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Epidemiología

La incidencia aproximada de uveítis es de 15-17 casos por 100.000 habitantes. Afecta a ambos sexos, sobre todo entre los 20 y 60 años.

Uveítis intermedia:

  • 4% al 15% de los pacientes con Uveítis.
  • Edad: afecta comúnmente a niños y adultos jóvenes (entre 16 a 21 años); raramente ocurre antes de los 5 años o después de los 30 años.
  • Raza: parece ser más común en blancos que en negros.
  • Sexo: igual incidencia en ambos sexos.
  • Herencia: se han informado varios casos de una misma familia.

En la uveítis posterior, la toxoplasmosis representa el 30 a 50% de los casos.

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Síntomas

Los síntomas más característicos son:

  • Ojo enrojecido.
  • Visión borrosa.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Manchas oscuras que flotan. Moscas flotantes.
  • Dolor en el ojo.
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Diagnóstico

El diagnóstico del tipo de uveítis es esencial, ya que el pronóstico y el tratamiento a utilizar varía enormemente en relación con la entidad que origina la inflamación.

Debe realizarse:

  • Historia clínica completa
  • Debe recoger información para confirmar o descartar una patología sistémica a la que puede estar asociada la uveítis, así como determinar exactamente los síntomas del paciente que orientará hacia el tipo de uveítis que padece.
  • Exploración física
  • El oftalmólogo dispone de una serie de instrumentos para examinar el interior del ojo y poder establecer un diagnóstico.
  • Exploraciones complementarias

En el caso de no haber podido determinar con exactitud el tipo de uveítis:

  • Análisis de sangre.
  • Bioquímica general: marcadores tumorales, reumáticos, etc.
  • Radiología
  • TAC.
  • Etc.

El diagnóstico de la causa de uveítis es poco frecuente, llegándose en la mayoría de las ocasiones únicamente a diferenciar entre uveítis anteriores, medias o posteriores.

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Pronóstico

En el caso de iritis o uveítis, la mayoría de las ocasiones, dura unos pocos días o una semanas con tratamiento, pero normalmente se presentan recaídas.

En la uveítis posterior (coroiditis), la inflamación puede durar meses o años y se puede producir daño permanente de la visión, a pesar del tratamiento.

Las complicaciones que se pueden dar en la uveítis son:

  • Glaucoma.
  • Cataratas.
  • Líquido en la retina.
  • Desprendimiento de la retina.
  • Pérdida de la visión.
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Tratamiento

Los 3 grandes objetivos del tratamiento son:

  • Prevenir complicaciones graves que pongan en peligro la visión como son el glaucoma secundario, las cataratas, el edema macular y el desprendimiento de retina.
  • Aliviar las molestias al paciente.
  • Encontrar y tratar la causa subyacente, siempre que sea posible.

Los fármacos normalmente empleados son:

  • Corticoides e incluso inmunosupresores, si fuera necesario, para controlar la inflamación.
  • Midriáticos para dilatar la pupila mejorando el dolor y evitando adherencias de tejidos intraoculares.
  • Si se detecta una causa infecciosa hay que utilizar antibacterianos y antivíricos específicos.

Sólo un médico oftalmólogo está cualificado para tratar una uveítis, ya que puede afectar de forma irreversible la visión. Un ojo rojo que no se resuelve rápidamente, debe ser evaluado y tratado por un oftalmólogo, con carácter de urgencia.

Iritis

El cuadro, normalmente, es leve. El dolor se puede aliviar con gotas que dilaten la pupila (midriáticos). Es aconsejable utilizar gafas oscuras. En casos graves es necesario buscar la causa. En raras ocasiones es necesario utilizar corticoides tópicos.

Pars plana

Se puede hacer el seguimiento sin necesidad de medicamentos, pero en algunas ocasiones es necesario técnicas más agresivas.

La complicación más frecuente es la aparición de catarata. En edades pediátricas es muy importante un diagnóstico y tratamiento precoz, ya que la formación de catarata en estas edades conduce a una ambliopía.

Aunque en la mayoría de los casos va a ser un cuadro benigno, sin necesidad de tratamiento, puede haber potenciales efectos adversos sobre la función visual que, incluso, pueden conducir a una ceguera legal; por otra parte, hay que destacar su frecuencia como causa de uveítis en niños, por lo que sería siempre una entidad a descartar en todos los procesos inflamatorios oculares de aparición en la infancia.

Coroiditis

Hay que determinar su causa y tratarla.

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Medidas preventivas

Para las inflamatorias no hay prevención.Para las de origen infeccioso, la prevención y tratamiento precoces de la infección correspondiente.

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