Ictus 

¿Qué es?

Cerebro y punto exacto en que se ha producido el ictusEl Ictus o Accidente Cerebro vascular (ACVA), conocido también de forma coloquial como embolia, es un conjunto de enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. Puede tratarse de una hemorragia, cuando uno de estos vasos se rompe, o de un infarto cerebral cuando una arteria se obstruye y no puede distribuir la sangre.

El accidente cerebro vascular es por tanto un episodio neurológico agudo, con afectación de las funciones del sistema nervioso central. Según su etiología, se suelen clasificar en:

  • Accidente Cerebral Isquémico: cuando hay un bloqueo de un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro. Constituyen el 80% de los casos.
  • Accidente Cerebral Hemorrágico: cuando se rompe un vaso sanguíneo en el cerebro.

Existe un cuadro que comienza exactamente igual que el accidente cerebro vascular, pero luego se resuelve sin dejar síntomas o déficit importante, es el llamado "Ataque Isquémico Transitorio" y es un aviso de que la persona está sometida a riesgo de sufrir un accidente cerebro vascular grave.

Hay que tener en cuenta que el ictus es la primera causa de discapacidad grave en adultos y es el médico rehabilitador el responsable de diseñar un programa que sirva para intentar superar la discapacidad en distintos ámbitos asistenciales, ya sea en centros hospitalarios o en el propio domicilio.

Cómo impacta en la vida de una persona y su entorno

Dibujo de una cabeza con todas sus terminaciones nerviosasLos efectos de un accidente cerebro vascular repercute en todos los aspectos de la vida de un individuo, incluyendo su comportamiento, forma de pensar, comunicación, actividades cotidianas. Vivir con las secuelas que puede dejar un Accidente cerebro vascular Agudo (ACVA), requiere frecuentemente realizar importantes cambios en la persona afectada y en su familia.

Algunas de las incapacidades que pueden resultar de un accidente cerebro vascular son:

  • Parálisis. Es muy frecuente que se produzca parálisis en un lado del cuerpo, llamada hemiplejia. También se puede producir debilidad de un lado del cuerpo, llamada hemiparesia. La parálisis o debilidad puede afectar sólo a la cara, una extremidad o puede afectar a todo un lado del cuerpo. El lado que se afecta es el contrario al hemisferio cerebral que ha sufrido el accidente. El déficit motor puede ser consecuencia del daño a la corteza motora en los lóbulos frontales del cerebro o en las partes inferiores del cerebro, como el cerebelo, que controla el equilibrio y la coordinación.
  • Déficit cognitivo. Se pueden producir problemas de raciocinio, conciencia, atención, juicio y memoria. Puede no tener conciencia de un lado de su cuerpo o un lado de su campo visual y no es consciente de su déficit. Puede estar inconsciente de lo que le rodea o puede no tener conciencia de déficits mentales resultantes del ACVA.
  • Déficit del lenguaje. Problemas para comprender (afasia) o construir frases (disartria). Suelen ser consecuencia de daño a los lóbulos temporales y parietales del cerebro.
  • Déficit emocional. Puede haber problemas para controlar sus emociones o expresar emociones inapropiadas en determinadas situaciones. Un problema muy frecuente es la depresión, que puede dificultar la recuperación y la rehabilitación e, incluso, conducir al suicidio.
  • Dolor. Se puede dar un tipo de dolor llamado central, debido al daño en un área del cerebro llamada tálamo. Es una mezcla de sensaciones, como calor y frío, ardor, hormigueo, falta de sensibilidad, punzadas agudas y dolor intenso. Existen pocos tratamientos para combatir este dolor.

La persona afectada va a sufrir diferentes sensaciones entre las que se incluyen la cólera y el enfado. Procure mantener usted (familiar, amigo o cuidador) sus propias emociones bajo control, espere que él o ella recuperen el control de las suyas. Procure hacer comentarios de apoyo y trabajar juntos, idee un plan para ayudarle a reaccionar y ocuparse con más eficacia de sus sentimientos.

Algunos consejos a tener en cuenta que ayudará al paciente:

La Comunicación

  • Reduzca al mínimo el ruido de fondo.
  • Colóquese de manera que pueda ver su cara y el cuerpo.
  • Ayúdese de gestos para explicar lo que quiera decir.
  • Reclame su atención diciendo su nombre o tocándolo.
  • Utilice oraciones sencillas y palabras específicas.
  • Hable clara y lentamente; dé un plazo de tiempo razonable para que digiera lo que usted ha dicho.
  • Acentúe la palabra clave.
  • Acompañe sus palabras con mensajes gráficos siempre que sea posible.
  • Repita siempre que sea necesario las palabras que cree no entendió.
  • No lo abrume ni grite.

Comunicación no verbal

  • Utilice los gestos naturales:
    • Sacudidas de cabeza.
    • Señalar.
  • Dirija la cabeza del paciente con movimientos de la cabeza de si/no.
  • Dirija sus manos al gesticular o al señalar.
  • Póngase delante del espejo y haga que imite sus movimientos.

Conversación

  • No acabe sus frases.
  • Plantee una frase en la que falte la palabra clave para que él la termine.
  • Póngase delante de un espejo y haga que mire el movimiento de su boca y después lo imite.
  • No finja entender si no es así; demuestre paciencia.
  • Si ve que no encuentra una palabra para expresar lo que quiere, platéele otro método como puede ser la escritura, gestos, etc.

Lectura

  • Pida que lea en voz alta para ayudarle a entender mejor.
  • Refuerce las palabras clave mediante gráficos o fotografías.
  • Subraye palabras o frases clave.
  • Mientras que lee, utilice gestos para reforzar.
  • Anímele a que se detenga frecuentemente pero de manera breve para asimilar lo que está leyendo.
  • Si es posible, discutan el contenido de lo leído.

Calidad de vida

La calidad de vida puede medirse en muchas vertientes como puede ser:

  • El bienestar físico y psicosocial
  • El grado de satisfacción del paciente y de la familia
  • La percepción subjetiva de la enfermedad.

La calidad de vida se puede ver influenciada por lo que se conoce como "percepciones de la salud", en donde interviene la experiencia personal, las creencias, las expectativas personales y las expectativas subjetivas de la persona. La actitud ante la discapacidad puede modificar la percepción propia de la calidad de vida. Personas con el mismo estado de salud pueden tener calidades de vida muy diferentes.

Las enfermedades cerebro vasculares aunque son una causa importante de muerte, son más invalidantes que mortales. De las personas que sobreviven a un ataque, aproximadamente el 50% serán parcial o totalmente dependientes a los seis meses, el 33% transcurrido el primer año, manteniéndose sin cambios durante los cinco años siguientes. Además del trastorno motor, que se da en el 50% de las personas, se produce daño cognitivo (30%), trastornos del lenguaje, de la deglución, de la marcha, control de esfínteres, dolor y caídas frecuentes que se suman a las dificultades que afrontan estas personas, que los lleva a una situación d dependencia funcional y, en muchas ocasiones, a la imposibilidad de una vida social plena.

Si añadimos que hay un alto porcentaje de recurrencia, que crea una situación de inseguridad y miedo, se comprende que estén sometidos a una serie de factores que deterioran su calidad de vida.

En un estudio realizado sobre la calidad de vida de estas personas, los parámetros que más influían era, por este orden:

  • Una buena calidad de sueño.
  • Reacciones emocionales: estado afectivo de las personas y la forma en que reaccionan a la enfermedad.
  • Movilidad física, relacionada con las dificultades motoras.

Se vio que la edad tenía poca influencia sobre la calidad de vida de las personas, incluso los enfermos de edad avanzada se relacionaban con un mayor bienestar subjetivo, quizás por las diferentes expectativas en relación con personas más jóvenes.

El estado de depresión se relaciona negativamente con aspectos de la calidad de vida, que dependen en gran medida del estado afectivo de la persona así como la ansiedad. Las características de la depresión son similares a las que se presentan en otros colectivos, y el tratamiento es similar.

El proceso de afrontar la enfermedad es fundamental, ya que puede ser considerada desacreditativa para ellos, debido fundamentalmente a las grandes exigencias y obstáculos que les impone esta condición. Una actitud positiva, con autocontrol y aceptación de la responsabilidad se relacionan con una mejor calidad de vida.

Un buen apoyo en el área de salud se relaciona con menor dolor, menos dificultades en el sueño y menor aislamiento social. Su médico tiene la responsabilidad del restablecimiento u optimización de la salud del paciente y se espera no sólo su alta calificación profesional, sino también su alta calidad humana, que no ignore las necesidades emocionales del paciente y lo considere un ser humano enfrentado a una situación altamente estresante. De este aspecto depende, en muchas ocasiones, que una persona pueda enfrentar con eficacia su discapacidad.

El apoyo del área familiar y en el de las relaciones sociales también influye sobre el sueño y el aislamiento social. Las relaciones sociales pueden estimular una mejor adaptación ante situaciones estresantes específicas; el círculo de amigos, compañeros de trabajo y, fundamentalmente, la familia se convierten en la principal fuente de apoyo social y funciona como amortiguador del estrés que sufre el paciente y estimula su autoestima. Hay una importante relación entre apoyo social y la adaptación y recuperación de la enfermedad física

Los factores psicosociales juegan un papel fundamental sobre la calidad de vida percibida por los pacientes y tienen un peso, probablemente, superior al de los propios factores objetivos de la enfermedad. Personas con similares estados físicos y funcionales perciben su calidad de vida de forma diferente, dependiendo del ambiente familiar y social en que se pueden apoyar para enfrentarse a esta nueva situación.

Signos de alerta

Los síntomas aparecen de manera repentina y se dan más de un síntoma al mismo tiempo, por lo que puede distinguirse fácilmente de un mareo o de un dolor de cabeza.

Los síntomas más característicos son:

  • Debilidad o entumecimiento en el rostro, el brazo y la pierna en una mitad del cuerpo.
  • Ceguera o deterioro visual repentinos, especialmente cuando se produce en un solo ojo.
  • Pérdida de la capacidad del habla, habla ininteligible o dificultad para entender lo que le dicen.
  • Un cambio reciente en la personalidad o en la capacidad mental.
  • Dificultad para tragar.
  • Dolor de cabeza (generalmente intenso y repentino) o cambios en el tipo o la frecuencia de los dolores de cabeza, migrañas inclusive.
  • Mareos, falta de coordinación o pérdida del equilibrio al caminar o trastornos de la audición de origen desconocido, especialmente si la persona presenta los anteriores síntomas de advertencia.
  • Ataques isquémicos transitorios (AIT). Ante cualquiera de estos síntomas, no espere, acuda a urgencias.

Un ataque cerebral es una emergencia médica. Cada minuto cuenta cuando alguien está sufriendo un ataque cerebral. Cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor es el daño. La atención inmediata puede salvar la vida de la persona y aumentar sus posibilidades de una recuperación con éxito. Si usted cree que alguien está teniendo un ataque cerebral, si la persona pierde súbitamente la habilidad para hablar, o para mover el brazo o la pierna de un lado del cuerpo, o experimenta parálisis en un lado de la cara, llame inmediatamente al servicio de emergencias (112).

Qué hacer ante la aparición de un ACV

Un accidente cerebro vascular es una entidad de extrema gravedad, y en las 48 horas siguientes a su aparición no puede establecerse un pronóstico exacto, pudiendo, en casos severos, llegar a causar la muerte del paciente. Según su evolución con el paso de las horas hablaremos de distintos tipos de enfermedad cerebrovascular:

  • Accidente isquémico transitorio, cuando el déficit remite totalmente en menos de 24 horas.
  • Ictus en progresión o en evolución: en algunos casos el déficit progresa desde el principio y evoluciona a lo largo de 1-3 días; la causa es un trombo (o coágulo) que va extendiéndose a lo largo de una arteria cerebral y sus ramas.
  • Déficit neurológico isquémico reversible: es un ictus poco intenso cuya sintomatología se resuelve en menos de 21 días.
  • ACV establecido o completo: cuando el déficit neurológico se establece en cuestión de horas y persiste más de 3 semanas. Aproximadamente un tercio de los pacientes que han sufrido un ACV pueden sufrir otro en los cinco años siguientes a la aparición del primero.

Tras haber sufrido un ICTUS, pueden ocurrir tres cosas

  • Una recuperación casi inmediata (minutos a horas). En este caso se denominan Ataque Isquémico Transitorio.
  • Recuperación total o parcial, que suele producirse en las próximas semanas o meses.
  • Empeoramiento, ya sea de la sintomatología neurológica, ya sea por otro tipo de complicaciones como fiebre, infecciones, insuficiencia cardiaca, u otras. En algunos casos estas complicaciones pueden incluso producir la muerte del paciente.

Seguimiento del enfermo durante la estancia en el hospital

El ingreso en el hospital es necesario en la inmensa mayoría de los pacientes con ICTUS. Es muy importante que el diagnóstico y el tratamiento se inicien durante las 3 primeras horas, ya que se pueden utilizar medicamentos que disminuyen considerablemente los efectos en el caso de Ictus por coágulos, pero que solamente son útiles durante las tres primeras horas.

Los principales objetivos durante la hospitalización son: Un diagnóstico rápido del ictus y su gravedad. Tomar las medidas necesarias para la estabilización y comenzar con la recuperación del paciente enseñándole tanto a él como a sus familiares la manera de afrontar esta nueva situación en su vida diaria y sin olvidar el tratamiento a segur para una recuperación lo antes posible.

¿Necesita un cuidador la persona que ha tenido un ictus?

Es importante tener claro la figura del cuidador en estos casos, puede ser una persona experta o un familiar el que esté a cargo de los cuidados que pueda necesitar una persona que ha tenido un ictus, el apoyo y los cuidados que una persona puede darle al paciente es crucial para la detección precoz de problemas que pueden surgir, es conveniente que antes de salir del hospital el paciente, la persona que se vaya a encargar de sus cuidados pregunte y aclare todas las dudas que tenga a los médicos y enfermeras. 

Alimentación y dieta a seguir

Una mala nutrición es un problema que se predispone a las úlceras cutáneas, edemas, disminución de las defensas con facilidad para contraer infecciones, etc... Con una dieta equilibrada y una buena hidratación son los dos objetivos a seguir cuando un persona que ha tenido ictus está ya en du domicilio. Se pueden distinguir tres grandes tipos de pacientes cada uno de los cuales con cuidados y observaciones especificas:

  • Cuando estas personas tragan sin problemas su dieta será parecida a la que antes llevaba, con cuidado y evitando el estreñimiento.
  • Cuando los pacientes que tienen dificultad para tragar, se le ha de hacer las comidas en una especie de puré y siempre triturando sus comidas,  en estos casos la ingesta de líquidos ha de ser correcta y conociendo la cantidad de líquidos aportados en el día que han de ser entre 1.5 a 2 litros en total.
  • Cuando nos encontramos con personas que por ellos mismos no son capaces de tragar los alimentos o bien con facilidad se atragantan hasta con los líquidos, la alternativa es la sonda nasogástrica, la cual nos ayudará administrar la alimentación necesaria.

Cuidados de la piel

Se ha de mantener siempre una buena higiene en las personas con ictus, sus ojos han de estar siempre limpios así como su boca, los cuidados diarios ayudan a que el paciente se encuentre a gusto y con ello se previenen problemas que pueden surgir.

Cuando una persona está inmovilizada, suele presentársele las famosas escaras, son unas úlceras que salen en la piel, hay que tener especial cuidado algunas zonas de su cuerpo, como su espalda, la zona sacra, sus caderas, rodillas y tobillos. Para facilitar la no aparición de estas lesiones, lo aconsejado es cambiar frecuentemente de postura a los enfermos dándoles masajes en esas zonas que indicamos. En ocasiones es imprescindible que su enfermero/a acuda a su domicilio para realizarle diversas curas. En estos casos, algunos expertos desaconsejan el uso continuado de pañales ya que pueden facilitar la formación de estas lesiones, en todo caso pueden usarlo por las noches pero es importante que a diario puedan acudir a baño para hacer sus necesidades. 

En caso de las secreciones respiratorias

Los pacientes más propensos a retener las secreciones respiratorias son aquellos que presentan algún tipo de enfermedad bronquial y un ICTUS, ya que estas a veces forman algunos tapones de moco en sus bronquios, esto hace causar una insuficiencia respiratoria o neumonía, con el objetivo de evitar la retención de secreciones respiratorias, se han de mantener al enfermo semisentado, a su lado se le puede poner un humidificador o bien disponer de aerosoles de suero salino

Problemas urinarios

En el caso de que sea una mujer afectada por ictus, a veces se les puede escapar la orina, esto es llamado "incontinencia", como se aconseja en el apartado de cuidados de la piel, no es bueno usar todo el día pañales, se pueden poner por la noche y durante el día que acuda al baño.

En los hombres la retención urinaria hace que no se pueda orinar, suele estar asociada a problemas de próstata, dando lugar en algunos enfermos a la colocación de una sonda urinaria, en este caso siempre se ha de mantener siempre muy limpia, se ha de tener en cuenta que la bolsa de la orina no esté situada en el suelo y tampoco que quede por encima su vejiga urinaria, si esto no se hace puede facilitar las infecciones urinarias, si esto ocurre consultar con su médico o enfermeros. La sonda será cambiada frecuentemente para evitar esas infecciones.

Dolor en las articulares

Al estar la persona inmovilizada, hace que a veces sus articulaciones se pongan rígidas y presenten dolores al enfermo, para prevenirlas se aconseja la movilización pasiva y activa siempre que sea posible de sus articulaciones, moviendo sus extremidades en todas las direcciones. Pregunte a su personal de enfermería y solicite consejos para hacer estos ejercicios.

Apoyos psicológicos

En algunos casos, es frecuente que, después de haber sufrido un ICTUS, se presenten algunos trastornos psicológicos, en caso de detectarlos, es importante iniciar un tratamiento lo más precoz posible

En el tema de la sexualidad, transcurridos ya los primeros meses del ictus y tras una disminución del apetito sexual en los meses anteriores, el paciente suele recuperar la sexualidad que anteriormente tenía, en algunos casos es posible el apoyo de un experto psicólogo.

Tratamientos disponibles

La terapia que reciba el paciente dependerá de la etapa de la enfermedad. Normalmente hay tres etapas en el tratamiento:

  • Prevención del accidente cerebro vascular
  • Terapia inmediata.
  • Rehabilitación

En este apartado nos ocuparemos del tratamiento inmediato.

Tratamiento medicamentoso. Los fármacos más comúnmente utilizados en el caso de Accidentes Vasculares Cerebrales isquémicos, son:

  • Agentes antitrombóticos (agentes contra las plaquetas y anticoagulantes)
  • Agentes trombolíticos.
  • Neuroprotectores

Agentes antitrombóticos. Evitan la formación de coágulos de sangre reduciendo la actividad de las plaquetas, que son las células sanguíneas que contribuyen a la propiedad coagulante de la sangre. Los agentes antitrombóticos son utilizados normalmente con fines de prevención.

Los agentes más utilizados son:

  • Aspirina.
  • Clopidogrel.
  • Ticlopidina.

Los anticoagulantes reducen la propiedad de coagulación de la sangre y los más utilizados son la warfarina y la heparina.

Agentes trombolíticos. Se utilizan para el tratamiento del accidente cerebro vascular agudo mientras éste se está produciendo. Disuelven el coágulo que está bloqueando el flujo de sangre al cerebro. Sólo deben utilizarse después de una evaluación cuidadosa del paciente.

Neuroprotectores. Protegen al cerebro contra una lesión secundaria ocasionada por un ACVA. Hay diferentes tipos: antagonistas del calcio, como la nimodipina, los antioxidantes, los inhibidores de la apoptosis, etc.

Es importante el diagnóstico diferencial entre un accidente isquémico y uno hemorrágico, ya que le tratamiento inicial es completamente distinto.

En el caso del accidente hemorrágico las principales medidas son:

  • Disminuir la presión arteria si esta es la causa y sigue elevada.
  • Disminuir la presión intracraneal si existe, en algunos casos puede ser incluso necesaria la cirugía. Habitualmente es suficiente con una medicación apropiada.
  • Corregir problemas de coagulación si es que existen.

La importancia de la rehabilitación

El objetivo de la rehabilitación es ayudar a la persona a superar la incapacidades que resultan del daño producido por el accidente cerebro vascular. Es un proceso activo que requiere la colaboración y capacidad de aprendizaje del paciente y de su familia. Es necesario hacer comprender que no vamos a conseguir una recuperación integral, ya que en la mayoría de los casos, la lesión neurológica se recupera en todo o en parte espontáneamente en un período de tiempo variable o no se recupera nunca; todo depende de la gravedad del ictus.

Ciertos factores positivos pueden ayudar a predecir quiénes son buenos candidatos para la rehabilitación:

  • El paciente debe ser capaz de estar sentado durante al menos una hora.
  • Los pacientes deben ser capaces de aprender y estar conscientes.
  • La espasticidad puede ser un buen signo, ya que indica una acción nerviosa activa.
  • Los pacientes que pueden mover los hombros o los dedos durante las tres primeras semanas después de haber sufrido una apoplejía tienen más posibilidades de recuperar el movimiento de las manos que aquellos que no presentan movilidad alguna. Sin embargo, la habilidad de sentir una ligera presión en la mano afectada no tiene nada que ver con una posible recuperación del movimiento de las manos.
  • Los familiares o amigos cercanos deberían participar en el proceso de rehabilitación.
  • La disfagia (incapacidad de tragar) se asocia con un índice de mortalidad elevado, posiblemente debido a un aumento de riesgo de infección y malnutrición. (Los pacientes con disfagia que se alimentan mediante un tubo en el estómago pueden mejorar más que aquellos que lo hacen a través de una sonda insertada por la nariz).
  • Incontinencia
  • Incapacidad de después de un ACV de reconocer sonidos no verbales que se producen después de producirse tras una embolia.
  • Una escasa capacidad para apretar la mano que está todavía presente después de tres semanas indica problemas graves.

La fisioterapia debería iniciarse tan pronto como el paciente esté estable, y si fuera posible dos días después del ACV. Algunos pacientes experimentan una mejora más rápida en los primeros días, y muchos de ellos siguen mejorando en los siguientes seis meses o más. Los programas de rehabilitación consisten fundamentalmente en la aplicación de determinadas técnicas de terapia física, terapia ocupacional y de logopedia, según el tipo y grado de discapacidad, que se pueden utilizar aisladamente o en combinación (técnicas convencionales, técnicas de facilitación neuromuscular, técnicas de biofeedback, etc.). No hay ninguna evidencia científica de que unas técnicas fisioterápicas sean mejores que otras.

  • Terapia física. Técnicas para volver a aprender a caminar, sentarse, cambiar de postura, etc. mediante ejercicios y manipulación física del paciente para restaurar el movimiento, el equilibrio y la coordinación.
  • Terapia ocupacional. Técnicas para volver a aprender a comer, beber, vestirse, bañarse, leer, escribir, etc. Se tiene que conseguir que la persona vuelva a ser independiente o alcanzar el mayor grado de autonomía posible.
  • Terapia del habla. Los problemas del habla se dan cuando se produce daño cerebral en los centros del lenguaje del cerebro. Como el cerebro tiene una gran capacidad de cambio, otras áreas pueden adaptarse para asumir las funciones perdidas. Se utiliza en los pacientes que no tienen déficit cognitivo o del pensamiento, pero tienen problemas para comprender las palabras habladas o escritas o problemas para formar frases. Se intenta mejorar las destrezas del lenguaje, encontrar otras formas posibles de comunicación y adquirir otras aptitudes para hacer frente a la frustración que supone no ser capaz de comunicarse plenamente.
  • Terapia psicológica/psiquiatra. Ayuda sobre problemas mentales y/o emocionales relacionados. Los problemas de depresión y ansiedad son habituales tras un episodio de ACVA. En ocasiones también es beneficioso que los familiares del paciente reciban ayuda psicológica para hacer frente al padecimiento.
  • Técnicas de facilitación neuromuscular. Métodos destinados a promover o acelerar la respuesta del mecanismo neuromuscular por medio de la estimulación de los propioceptores. A través de los años han demostrado su utilidad en cuanto a rapidez de la mejoría, economía de tiempo y magnitud de los resultados.

La vida después de un ictus

Las lesiones al cerebro debidas a un ataque pueden afectar cualquiera de esas habilidades:

  • Hemiparesia (debilidad en un lado del cuerpo) o hemiplejia (parálisis de un lado del cuerpo)
  • Desatención a un lado, lo que hace que el paciente no preste atención del lado afectado debido a las dificultades motrices y la pérdida de sensación en un lado del cuerpo causadas por la hemiparesia o la hemiplejia
  • Afasia (dificultades con el habla y el lenguaje) o disfagia (dificultad al tragar)
  • Disminución del campo visual y dificultades de percepción visual
  • Pérdida de control de las emociones y cambios de humor
  • Cambios cognitivos (problemas de memoria, juicio, solución de problemas), aislados o combinados
  • Cambios de conducta (cambios de personalidad, lenguaje o acciones inapropiadas).

La estrategia para minimizar estas secuelas se fundamenta en la atención precoz, la rehabilitación y la prevención secundaria para evitar un segundo ictus.

Según las estadísticas, entre un 18% y un 20% de las personas afectadas vuelven a tener un ictus dentro del tercer mes y, en general, casi una de cada cinco personas sufre otro accidente cerebro vascular. Ese segundo ictus es de peor pronóstico que el primero, con una mortalidad entre un 20% y un 35%, y el porcentaje de personas que quedan con secuelas aumenta entre un 15% y un 20% como mínimo.

Prevención Secundaria. Riesgo vascular. Hay que controlar los factores de riesgo vascular. Una vez se ha tenido un ICTUS, los factores de riesgo vascular siguen estando presentes, por lo que su control es indispensable si queremos reducir al máximo el riesgo de recaídas. Es de especial relevancia:

  • El buen control de la tensión arterial
  • Control de los niveles del azúcar
  • Control del colesterol
  • No fumar

Un ambiente con humos también se considera perjudicial, por lo que es conveniente que no se fume en la zona donde está el enfermo. Las arritmias cardiacas y la insuficiencia cardiaca deberían controlarse periódicamente por el cardiólogo.

Mediante la medicación también se reducen los riesgos de recaída. Se trata de medicamentos antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes orales. Estos fármacos no están exentos de efectos secundarios por lo que cualquier efecto adverso observado debe comunicarse a su médico y siempre que consulte con otro médico u odontólogo, deberá informar del tratamiento que está tomando con el fin de evitar incompatibilidades o efectos no deseados.

Controlar el estado emocional. Los ACV que afectan al hemisferio derecho del cerebro aumentan especialmente el riesgo de depresión. Los pacientes pueden sufrir ciertamente una depresión debido a los grandes cambios en su autonomía y calidad de vida. Si la depresión es prolongada, puede alterar la recuperación. Existe un riesgo significativo de suicido en pacientes con ACV, especialmente en mujeres y en personas menores de 60 años.

Los nuevos antidepresivos, llamados ISRS, son beneficiosos para aliviar la tristeza postapoplejía y para mejorar la recuperación en general y el estado de ánimo en especial en pacientes con depresión. Algunos médicos recomiendan también otros fármacos llamados antidepresivos tricíclicos, incluyendo la amitriptilina, y la nortriptilina.

El trastorno de ansiedad es también común e incapacitante. Algunos trabajos, de hecho, indican que muchos pacientes sufren sentimientos idénticos a los del síndrome de estrés post-traumático. Los dos trastornos suelen solaparse, pero los tratamientos farmacológicos para cada uno difieren.

Debe señalarse que muchos fármacos para trastornos psicológicos afectan al sistema nervioso central y pueden, en realidad, retrasar la rehabilitación. La ayuda profesional experimentada es necesaria para determinar los tratamientos más eficaces y seguros

Controlar el estado emocional del cuidador. El estado emocional del cuidador es fundamental. Los pacientes empeoran cuando sus cuidadores se sienten deprimidos y no saben nada acerca de lo qué es una embolia y cuando la vida familiar se altera.

Medidas Sanitarias: las unidades de ICTUS. Según el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, estas unidades deben ser el recurso asistencial básico para la rehabilitación y seguimientos de los pacientes tras un ICTUS.

Deberían estar compuestas por un equipo multidisciplinar, de distintos especialistas:

  • Un neurólogo.
  • Un médico internista, responsable de tratar el ictus y, en los casos necesarios, prescribir fármacos para prevenir un segundo ictus
  • El médico rehabilitador, que receta el programa de rehabilitación que necesita el paciente para tratarlo de sus secuelas.
  • Otros profesionales como:
    • Fisioterapeuta
    • Logopeda
    • Terapeuta ocupacional
    • Neuropsicólogo.

Además de este personal sanitario, muchos expertos reclaman también la presencia de un asistente social.

Teniendo en cuenta el número actual de la población española se estima que el número ideal de unidades de ictus en España rondaría las 90. Sin embargo, en la actualidad no se llega a una tercera parte de las necesidades: la dotación no supera las 27 unidades. Esta realidad contrasta con la de las unidades coronarias, cuyo número triplica a las de ictus, cuando la cardiopatía isquémica es menos frecuente.

Además otro problema que se detecta en la actualidad radica en la existencia de centros donde se limita el acceso a la rehabilitación por la edad de los pacientes. Sin embargo, la edad, por sí sola, no debería ser un factor excluyente: no es tan importante qué edad tenga la persona, sino la comorbilidad que sufra. Hay pacientes que con más de 80 años han tenido rehabilitaciones sin secuelas, o pacientes con 40 años, que tras el episodio y la estancia hospitalaria no tienen centro de rehabilitación.

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Página creada:26/03/2009

Última actualización:23/10/2012

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