Concepto y diagnóstico psiquiátrico 

¿Qué es la psiquiatría?

La Psiquiatría es la especialidad médica que estudia las enfermedades mentales, sus tipos, causas, cursos y tratamientos. Los psiquiatras, por tanto, son médicos, que después de licenciarse en medicina, se especializan en psiquiatría.

El concepto y las funciones de la psiquiatría han variado considerablemente a lo largo del tiempo a la par de la concepción de la enfermedad mental en la medicina y en la sociedad. En la antigüedad, se explicaban las enfermedades mentales desde perspectivas mágicas, mitológicas o religiosas; hoy, los trastornos psiquiátricos tienen la misma consideración que otros trastornos o enfermedades médicas, con la peculiaridad de que afectan a la experiencia del ser humano de un modo bastante amplio y especial. En las últimas décadas se han obtenido muchos conocimientos acerca de los diversos trastornos psiquiátricos, han mejorado la comprensión que se tiene de ellos y los abordajes terapéuticos disponibles.

No obstante, las causas de las enfermedades psiquiátricas no siempre son simples ni están tan claras como en otras enfermedades; hay actualmente evidencia científica de que distintos factores (heredados, ambientales, psicológicos, biológicos de las moléculas o de las estructuras del cerebro, etc.), se mezclan en proporción variada en la génesis de las distintas enfermedades o trastornos psiquiátricos.

El concepto de Salud Mental incluye no solo la ausencia de enfermedades psiquiátricas, sino (de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud) un 'estado de bienestar global, que afecta a todas las esferas psicológicas del individuo'.

¿Qué hace un psiquiatra?

Los psiquiatras como especialistas médicos, y otros profesionales en Salud Mental no médicos (como los psicólogos, etc.) intentan proporcionar alivio al sufrimiento de las personas con trastornos mentales mediante diversos medios terapéuticos disponibles. Estos tratamientos son, genéricamente, la psicofarmacoterapia (medicamentos con acciones cerebrales diversas, cuya prescripción debe ser realizada médicos), la psicoterapia (el uso de la palabra con el propósito de modificar la experiencia emocional, el pensamiento o la conducta, que puede realizarse por profesionales de la Salud Mental, médicos o no, que se denominan psicoterapeutas) y la socioterapia (distintas técnicas que tienen como objetivo general mejorar la adaptación al medio del paciente). En muchos pacientes se combinan tratamientos psicofarmacológicos, psicoterapéuticos y socioterapéuticos para mejorar la eficacia de los resultados. Existen en la actualidad diversos tratamientos para muchas enfermedades o trastornos mentales que están suficientemente probados desde el punto de vista científico.

Todo usuario que se acerque a un Servicio de Psiquiatría y/o Salud Mental debe esperar ser tratado con respeto y confidencialidad por parte del psiquiatra o profesional que le atienda; no ser objeto de juicio, ni de crítica por su enfermedad; tener la opción de conocer el diagnóstico de su caso, la naturaleza del mismo y los posibles tratamientos efectivos disponibles (así como los efectos secundarios que puedan ocasionar) así como la seguridad de que le será recomendado el más adecuado y efectivo en función del conocimiento vigente.

¿Qué es el diagnóstico psiquiátrico?

El usuario de Servicios Psiquiátricos y de Salud Mental ha de saber que el diagnóstico psiquiátrico no tiene la misma entidad que el diagnóstico de otras especialidades médicas. Mientras en el resto de la medicina el diagnóstico suele implicar la causa de la enfermedad (excepto en aquellas de causa desconocida, que se denominan idiopáticas o esenciales), el diagnóstico en psiquiatría indica, muchas veces, la presencia de una agrupación determinada de síntomas que el psiquiatra objetiva durante la entrevista pero no una información inequívoca acerca de la causa de dicha enfermedad. En algunos casos, incluso, el diagnóstico psiquiátrico no implica ni siquiera un diagnóstico de enfermedad en el sentido tradicional; por esa razón, se ha extendido el término 'trastorno mental' que se refiere, simplemente, a la presencia de un conjunto de síntomas que, por su importancia o consecuencias, merece algún tipo de atención clínica. Aunque las distintas corrientes teóricas de la psiquiatría contemporánea dan más o menos peso relativo a diversos factores biológicos, psicológicos o sociales en un caso dado (y pueden, por ello, llegar a plantear tratamientos que difieren bastante unos de otros para un caso dado), la idea que domina en la psiquiatría contemporánea es que el profesional ha de hacer un esfuerzo por ofrecer de entre los procedimientos terapéuticos existentes, aquellos con los que razonadamente sea esperable la mayor eficacia y la menor duración y coste del tratamiento de un caso dado.

A pesar de las limitaciones del diagnóstico psiquiátrico actual en la práctica, no se puede prescindir de él para desarrollar la investigación clínica que permite avanzar a la especialidad y llegar a consensos terapéuticos entre profesionales.

El enorme desarrollo de la psicofarmacología en las últimas décadas, ha dado lugar a la necesidad de determinar científicamente el tipo de medicamentos que está más indicado en cada tipo de síntomas o de trastornos.

Los sistemas de clasificación psiquiátrica: DSM-IV y el CIE-10

En la actualidad, el sistema de clasificación psiquiátrica operativa más conocido y utilizado en los países occidentales está redactado en 1994 por la American Psychiatric Association y se denomina DSM-IV (se revisa la edición según se van descubriendo nuevas asociaciones de síntomas o se llega a diferentes consensos de los actuales). Se han hecho y se continúan haciendo muchas críticas a este sistema de clasificación porque, malentendido y/o mal utilizado, podría reducir el interés del profesional a comprobar la presencia o la ausencia de síntomas de una lista y perder la variedad, riqueza y peculiaridad de las experiencias y sentimientos de un paciente dado, los cuales son siempre personales y únicos: en un caso extremo, una entrevista psiquiátrica podría llegar a convertirse en una comprobación mediante cuestionario de síntomas a los que el paciente va contestando 'si' o 'no' para llegar a un diagnóstico y prescribir un tratamiento. Para paliar este tipo de simplificaciones, el DSM-IV dispone un sistema de clasificación multiaxial de los trastornos psiquiátricos que no se limita a proporcionar diagnósticos clínicos (como 'depresión' o 'esquizofrenia'), sino que recoge también información de otras áreas fundamentales para entender qué le pasa al paciente y por qué. El sistema multiaxial del DSM-IV se compone de cinco ejes:

  • El Eje I se codifica el diagnóstico de Trastorno Psiquiátrico;
  • El Eje II se codifican los llamados Trastornos de la Personalidad y del Desarrollo;
  • El Eje III se describen las Enfermedades Médicas que padece el paciente;
  • El eje IV los Acontecimientos Vitales que haya podido sufrir;
  • El eje V se codifica una escala de adaptación y funcionamiento de 100 (sin problemas y con una adaptación óptima) a 0 (peligro inminente de suicidio o completa incapacidad) que puntúa el funcionamiento del sujeto en su medio.

No obstante, la comprensión adecuada de un caso psiquiátrico requiere habitualmente más información que la aportada en estos cinco ejes (por ejemplo, información psicológica o sociocultural). Esta información se recoge también en la Historia Clínica Psiquiátrica.

Además de la clasificación norteamericana DSM-IV, que tiene una difusión muy amplia en todo el mundo, existen otras formas de clasificar los trastornos mentales. La sección F de la Clasificación Internacional de Enfermedades-10 ed. (CIE-10) de la OMS está dedicada a los 'Trastornos mentales y del comportamiento', y tiene unas categorías que se parecen bastante a las del DSM-IV (aunque no son las mismas y no se codifican en 5 ejes). Así pues, un mismo paciente se puede codificar según el sistema del DSM-IV, o el de la CIE-10 (los más usados) u otros de uso local en ciertos países. Al codificar un diagnóstico en cualquiera de los dos sistemas referidos puede saberse con cierta fiabilidad y validez, lo que le pasa al paciente y cual puede ser el tratamiento más recomendable para él (aunque, como se ha dicho, puede haber diferencias notables según la escuela de cada psiquiatra y el trastorno de qué se trate).

¿En qué consiste la Entrevista Psiquiátrica?

Como en el resto de especialidades médicas el psiquiatra utiliza una Entrevista Clínica, como paso previo al diagnóstico. La entrevista clínica psiquiátrica consta de varias partes que suelen desarrollarse de forma flexible, según aparece la información en la entrevista. A diferencia de la entrevista de un médico internista, por ejemplo, que hace preguntas concretas a las que el paciente debe responder con un 'si' o un 'no' o a lo sumo con alguna frase breve (preguntas cerradas), el psiquiatra utiliza predominantemente otra modalidad de preguntas (preguntas abiertas) con las cuales el paciente puede expresarse más ampliamente. Por ejemplo, en lugar de preguntar si esta deprimido o no, es posible que el psiquiatra le pida que le hable de su estado de ánimo, lo cual permitirá al paciente detallar sus quejas relativas al ánimo o humor, su explicación de porque cree que se siente así, etc. La escucha atenta a las contestaciones que el paciente da a las preguntas abiertas, permite al psiquiatra explorar no sólo la información verbal del paciente con mayor detalle, sino también su forma de expresarse, de sentir, de interactuar con los demás, etc. Con todo ello, el psiquiatra tratará de obtener la mayor comprensión posible del caso y de sus circunstancias.

Las diferentes partes que suelen explorarse en la entrevista psiquiátrica son:

  • La enfermedad actual, es decir, lo que le ocurre al paciente y le ha hecho acudir al psiquiatra.
  • Los antecedentes psiquiátricos, es decir, si ha padecido antes algún problema psiquiátrico, el tratamiento que hizo y sus resultados, y lo mismo relativo a los miembros de su familia, etc. Los antecedentes médicos (la historia de enfermedades médicas presentes y pasadas), incluyendo los hábitos tóxicos, es decir, si fuma o bebe o consume alguna droga.
  • La historia psicosocial, que incluye los acontecimientos más relevantes de la vida del paciente, la infancia, la historia laboral, afectiva, etc. Muchos de los antecedentes que los psiquiatras pueden tratar de obtener en este capítulo no tienen nada de patológicos, pero definen aspectos personales de los que se requieren para llevar adecuadamente el tratamiento.
  • El examen del estado mental (ó exploración psicopatológica), que refleja las alteraciones del nivel de conciencia, memoria y funciones superiores; del juicio, del raciocinio y otras; de la actitud, estado de ánimo, sueño, alimentación y sexualidad; y del pensamiento (como ideas obsesivas, delirios, etc.), percepción (como ilusiones o alucinaciones), o vivencia de sí mismo, (como sentirse objeto de manipulaciones y otros), etc.

¿Qué es la psicología?

Etimológicamente, Psicología proviene del griego psyche, que se puede traducir alma. Decir que la psicología "es la ciencia del alma" (Aristóteles), o que "es la investigación de los contenidos de conciencia", o que "es la ciencia que estudia los fenómenos psíquicos", no es suficiente, pues queda en pie el problema de qué es el alma, qué es la conciencia o cuales son los fenómenos psíquicos. Es aquí, precisamente donde existe disparidad de opiniones. Actualmente no son pocos los que definen la Psicología como ciencia de la conducta. La conducta es una actividad propia de los organismos vivos para mantenerse y conservar la vida. Si no adoptáramos conductas moriríamos. Lo que genera la conducta son los estímulos exteriores e interiores.

La historia de la Psicología en el último siglo es la historia de su lucha por independizarse de la Filosofía. En los últimos cien años numerosos investigadores han intentado independizar a esta ciencia de la filosofía, destacando su carácter experimental, es decir, prescindiendo de toda preocupación metafísica y limitándose al análisis de hechos observables y comprobables. Es la llamada Psicología científica o experimental. Hoy debe considerarse una ciencia particular independiente.

¿Qué hace un psicólogo?

En principio, y como parece obvio, un psicólogo es una persona que ha recibido una educación universitaria formal en Psicología (Licenciado en Psicología, Titulo de Grado en Psicología, Diplomado Universitario en Psicología, etc.). Las leyes al respecto son diferentes en cada país (sobre legislación en España puede ver esta página del COP).

El área más conocida del trabajo de un psicólogo es la Psicología Clínica, pero no todos los Psicólogos ejercen la Psicología Clínica, ni todos los profesionales que proporcionan tratamiento psicológico son Licenciados en Psicología. De hecho, los Licenciados en Medicina con Especialidad de Psiquiatría (Psiquiatras) o algunos Licenciados en Psicología que han seguido estudios de Postgrado en Psicoterapia (Médicos Psicoterapeútas) también ofrecen tratamientos psicológicos eficaces.

Algunas de las áreas de trabajo en las que puede desempeñarse el Psicólogo son:

Psicología Escolar: El psicólogo tiene un papel fundamental en el proceso educativo, ya que sus conocimientos sobre el proceso madurativo psicológico del niño les acreditan para participar en el desarrollo de programas de formación para niños con necesidades especiales (disminuidos psíquicos, trastornos del desarrollo, niños superdotados, etc.).

Recursos Humanos y Psicología de las Organizaciones:

Los psicólogos que trabajan en este campo estudian la conducta humana en trabajo, y desarrollan programas y procedimientos para que la experiencia laboral sea la más satisfactoria tanto desde el punto de vista de la empresa como del trabajador. Algunas de las funciones de estos profesionales son: selección y formación del personal, analizar y definir puestos de trabajo, organizar y desarrollar los Recursos Humanos, etc.

Psicología Social y Comunitaria:

Existen multitud de psicólogos trabajando en este área, sobre todo en el ámbito público. Desarrollan programas para grupos, para minorías excluidas, para colectivos desfavorecidos, etc. La unidad de análisis es muchas veces el grupo, la familia, el colectivo o la población, es decir, se examina la conducta humana en el ámbito social y grupal.

Psicología Experimental:

La mayoría de los psicólogos de este ámbito trabajan en Universidades y Centros de Investigación, aunque cada vez más se están incorporando a las empresas para el desarrollo de programas I + D, el examen de la reacción del consumidor ante determinado producto o para el análisis de las factores cognitivos implicados en el uso de un nuevo prototipos industrial (Ergonomía Cognitiva). El Psicólogo experimental realiza pruebas y experimentos para obtener nuevos conocimientos sobre como trabaja el cerebro, cuales son las características de funciones básicas como la memoria, la atención, la percepción, etc.

Otras Áreas: Existen muchas más áreas donde desarrolla su trabajo un psicólogo como pueden ser la Psicología del Tráfico y la Seguridad Vial, la Psicología Jurídica y Forense, la Psicología del Deporte, etc.

¿Cuáles son las principales ramas de la psicología?

  • Psicología experimental: (Base de la cual parten las demás ramas) Su finalidad es investigar la conducta. Formulan teorías que tratan de establecer leyes de acuerdo con las cuales se pueden entender los comportamientos. Describe y efectúa a veces experimentos. Se basan siempre en la experiencia y experimentación.
  • Psicología laboral: Le interesa la conducta en el ámbito laboral, en su lugar de trabajo. Técnicas para reconocer aptitudes. No se interesa por la investigación. Aplica lo que averiguó al ámbito del trabajo. Finalidad: objetivo práctico.
  • Psicología clínica: Objetivo: curar. Es lo que pensamos cuando se nos dice la palabra "Psicólogo". Clínica: porque es terapéutica, trata de las alteraciones de la conducta, se trata de la cuna del paciente. Modifica determinado aspecto del comportamiento por otra. También hacen investigación. Terapia quiere decir curar en griego.

¿Qué es el psicoanálisis?

El psicoanálisis es una concepción psicológica fundada por el médico psiquiatra vienés Sigmund Freud (1856-1939), que ha sido retomada y reelaborada por numerosos psicólogos y psiquiatras. Hoy en día tiene una gran popularidad.

En sus orígenes el psicoanálisis constituyó una teoría acerca de las enfermedades mentales, neurosis y psicosis, que implicaba un método particular de curación de las mismas. Actualmente, esta teoría se ha ampliado y hoy se la puede considerar como: una teoría acerca de los fenómenos psicológicos inconscientes, una teoría general de la vida psíquica o un método de la psicología.

Otras Corrientes tras el psicoanálisis:

Aunque Freud fue el fundador de esta corriente de la Psicología, más tarde sus primeros se separaron de él, presentando teorías propias. Actualmente, los psicoanalistas siguen trabajando y van apareciendo nuevas teorías que corrigen o complementan la posición de Freud.

Entre los autores que han investigado seriamente el inconsciente se destacan A. Adler y K. Jung. Fueron discípulos de Freud y no sólo lo amplían sino que lo rectifican en algunos aspectos, sobre todo en lo que se refiere al origen sexual de todos los impulsos.

Adler:

Es el creador de la Psicología Individual que sostiene que la conducta humana está movida por una tendencia (el "instinto de poder") que es una fuerza hacia el triunfo en la vida del sujeto.

Cada persona adquiere un estilo de vida, una forma de conducta que lo diferencia del resto, y que se origina en la infancia y orienta la actividad del sujeto durante toda su vida.

Jung:

También niega la importancia que Freud le dio a la libido. Sostiene que en el inconsciente se encuentra una especie de ímpetu vital que se traduce en formas muy variadas; una de las tendencias dominantes es la de autopreservación individual que se halla en la base de la mayoría de los conflictos emocionales. Además, introdujo la noción de "inconsciente colectivo", experiencia general y fondo común de la psiquis humana.

Por otra parte, existen varias corrientes "neopsicoanalíticas", cuyos principales representantes son: Sandor, Firenczi, Melanie Klein, John Rosen, Anne Freud, Karen Horney, Erich Fromm, etc. Que parten de Freud pero lo modifican en muchos aspectos.

¿Qué es el conductismo?

El conductismo es una corriente de la psicología inaugurada por John B. Watson (1878-1958) que defiende el empleo de procedimientos estrictamente experimentales para estudiar el comportamiento observable (la conducta) y niega toda posibilidad de utilizar los métodos subjetivos como la introspección. Su fundamento teórico está basado en que a un estimulo le sigue una respuesta, siendo ésta el resultado de la interacción entre el organismo que recibe el estimulo y el medio ambiente. Considera que la observación externa es la única posible para la constitución de una psicología científica.

El enfoque conductista en psicología tiene sus raíces en el asociacionismo de los filósofos ingleses, así como en la escuela de psicología estadounidense conocida como funcionalismo y en la teoría darwiniana de la evolución, ya que ambas corrientes hacían hincapié en una concepción del individuo como un organismo que se adapta al medio (o ambiente).

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