Miositis 

 

Descripción

Es una inflamación o hinchazón de los músculos esqueléticos. Estos últimos son los músculos voluntarios, cuya acción puede regularse de manera voluntaria, y están destinados a controlar los movimientos del cuerpo, en contraposición a la musculatura lisa, que actúa de manera refleja y controla los movimientos viscerales.

Según la Asociación Americana de Miositis, las miopatias inflamatorias incluyen: la dermatomiositis, la polimiositis, las miositis juveniles y la miositis de cuerpos de inclusión. Aunque todas estas enfermedades ocasionan debilidad muscular, cada una es diferente en su evolución y tratamiento.

 

Por lo general, en las miopatias inflamatorias, las células inflamatorias rodean, invaden, y destruyen las fibras musculares normales como si fueran anormales o extrañas al organismo. Esto eventualmente, da como resultado la aparición de debilidad muscular. Esta debilidad muscular suele ser simétrica y se desarrolla lentamente en el curso de semanas, meses o incluso años.

Clasificación de las miopatías inflamatorias

Las miopatías inflamatorias pueden ser primarias o secundarias. Las primarias o idiopáticas son aquellas en las que el daño muscular se establece sin la mediación de un agente externo, y las secundarias, las que se producen por la intervención de un insulto externo, ya sea infeccioso (virus, bacterias, parásitos), físico (radiación, traumatismos) o químico (fármacos, contaminantes).

 

Cuadro 1. Clasificación de las enfermedades musculares inflamatorias idiopáticas

(Bohan y col. Modificada por Witaker)

Tipo I

Tipo II

Tipo III

Tipo IV

Tipo V

Tipo VI

Polimiositis idiopática primaria

Dermatomiositis idiopática primaria

Polimiositis o dermatomiositis asociada con neoplasias malignas

Polimiositis o dermatomiositis juvenil

Polimiositis o dermatomiositis asociada con enfermedades del tejido conjuntivo (síndromes de sobreposición)

Misceláneas: miositis de cuerpos de inclusión, miositis eosinofílica y miositis nodular localizada

 

Causas

En las miopatías primarias, se desconoce la causa primaria de la enfermedad. Como hemos dicho anteriormente, por alguna razón, el sistema inmunológico del cuerpo se torna en contra de sus propios músculos y daña el tejido muscular en una respuesta autoinmune.

Las secundarias, se deben ya sea a lesión directa del músculo producida por los agentes antes específicados, por una respuesta inflamatoria local contra el agente externo o bien por un mecanismo de respuesta antigénica cruzada.

Desde el punto de vista de enfermedad laboral, las causas de este tipo de enfermedades profesionales muscoesqueléticas y de la piel son debidas al número ilimitado de materiales o productos que hay en el mundo industrial y laboral. En la actualidad, se clasifican en las categorías de agentes mecánicos, físicos, biológicos y químicos, y su número aumenta de año en año.

Son precisamente los agentes mecánicos, como la  fricción, la presión y otras formas de traumatismos más intensos los que pueden inducir cambios que varían entre la formación de callos y vesículas y la provocación de la miositis, u otras patologías como la tenosinovitis, lesiones óseas, lesiones nerviosas, laceraciones, desgarros titulares o abrasiones. Las laceraciones, las abrasiones, los desgarros tisulares y la formación de vesículas favorecen la aparición de infecciones bacterianas secundarias o, con menos frecuencia, fúngicas.

Esto ocurre porque casi todo el mundo se expone todos los días a una o más formas de traumatismos mecánicos leves o moderados. Sin embargo, los trabajadores que utilizan remachadoras, cortadoras, taladradoras o martillos neumáticos son las que presentan más riesgo de sufrir lesiones neurovasculares, de partes blandas, fibrosas u óseas en las manos y los antebrazos, debido a los traumatismos repetitivos de la herramienta. El uso de máquinas productoras de vibraciones que operan en ciertos intervalos de frecuencia puede provocar espasmos dolorosos en los dedos de la mano que las sostiene. El cambio de puesto de trabajo, si es posible, alivia los síntomas. Los equipos más modernos están diseñados para reducir la vibración y eliminar así los problemas.

Síntomas

Los signos tempranos de las miopatias inflamatorias son derivados de la inflamación, que puede provocar dolor y tumefacción local; y limitación funcional, por la  debilidad muscular asociada. Esta suele afectar de manera predominante a la musculatura proximal, y manifestarse como dificultad al levantarse de una silla, o para subir escaleras, o levantar los brazos. Un paciente puede sentirse fatigado en forma exagerada después de estar parado mucho tiempo o después de una caminata.

En algunos casos, los signos tempranos pueden incluir también dificultad para la deglución o para respirar, aunque suelen ser manifestaciones tardías.

Las miopatias primarias pueden asociarse a afectación de otros órganos, como el corazón, el sistema gastrointestinal o los pulmones. Las dermatomiositis se acompañana de lesiones cutáneas, como nódulos en los nudillos, eritema malar en alas de mariposa o eritema heliotropo de los párpados.

Diagnóstico

Su medico puede realizar diversas pruebas, incluyendo:

  1. Historia del paciente, el historial médico de la familia y los resultados de un cuidadoso examen físico
  2. Un examen de sangre para verificar el nivel de creatina quinasa , una enzima que se escapa de las fibras musculares cuando las fibras están siendo dañadas.
  3. Un examen de sangre para anticuerpos específicos, proteínas producidas por el sistema inmunológico
  4. Pruebas neurofisiologicas, como la electromiografia o una prueba de velocidad de conducción nerviosa
  5. Pruebas de imagen, como la resonancia magnética
  6. Una biopsia de músculo.

Él diagnostico se confirma con el estudio de la biopsia muscular usando tinciones especiales. Si un paciente con polimiositis no responde al tratamiento, es importante que acuda con un especialista para descartar la presencia de miositis de cuerpos de inclusión. En ocasiones será necesario repetir la biopsia de músculo.

Tratamiento

En todas las formas de miositis, un diagnostico y tratamiento temprano es esencial. Varios estudios han demostrado que cuanto antes se inicie el tratamiento, mejor será el pronóstico. Los corticoesteroides pueden resultar efectivos en la mayoría de las formas de miositis. Una excepción es la producida por cuerpos de inclusión, que no responde a ningún tratamiento.

En ocasiones, se utilizan otros fármacos inmunosupresores (azatioprina, ciclosporina) como terapia coadyuvante a los corticoides, ya sea para casos con mala respuesta al tratamiento, o para permitir una disminución de las dosis eficaz de esteroides, y por lo tanto de sus efectos secundarios.

En las formas secundarias, lo más importante es la resolución de la causa primaria de la enfermedad.

 Volver

Página creada:15/09/2008

Última actualización:24/11/2008

Qué es Discapnet

2009 - Technosite | Fundación ONCE