Síndrome de inmunodeficiencia adquirida - SIDA 

Descripción:

El SIDA no es propiamente una enfermedad. Consiste en la aparición de una o diversas enfermedades que se desarrollan como consecuencia de una alteración en el sistema inmunitario. Esta alteración la provoca la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana.

Desde que empezaran a conocerse los primeros casos, en el verano de 1981, desgraciadamente su importancia ha ido en aumento conforme crecía la incidencia de la enfermedad, especialmente en el continente africano. Después de años de intensa investigación, como la que ha fomentado esta infección, al día de hoy todavía no se conoce un tratamiento capaz de eliminarla. Por esto mismo el pilar básico en la lucha contra su expansión es la prevención.

A principios de los ochenta empezaron a describirse casos de neumonía por Pneumocistis Carinii en homosexuales y adictos a drogas por vía parenteral, de los que algunos desarrollaban además sarcoma de Kaposi. Todos los pacientes se caracterizaban por una importante alteración del sistema inmune en la que descendían los linfocitos, sobre todo los de la subpoblación CD4. Así se llegó al descubrimiento de una nueva infección vírica con unos grupos de riesgo definidos: homosexuales y adictos a drogas por vía parenteral. Como la enfermedad cursaba con una profunda depresión del sistema inmune de manera adquirida por una infección, se llamó a esta enfermedad Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

El virus se encuentra en los líquidos corporales: sangre , semen, secreciones vaginales, leche materna, lágrimas, saliva, orina, líquido cefalorraquídeo, líquido alveolar ; aunque la transmisión de la enfermedad sólo se ha descrito en aquellos casos en que estaban implicados los cuatro primeros. Así pues, la transmisión puede ser :

  • Por vía sanguínea (transfusiones, inyecciones parenterales, por compartir agujas, etc) ;
  • Por vía sexual;
  • Por vía perinatal (dentro del útero, en el momento del parto, durante la lactancia materna).

Aunque al comienzo de la infección destacaban dos grupos de riesgo claros: los homosexuales y los adictos a drogas por vía parenteral, a medida que la infección ha ido aumentando, sobre todo a expensa de la transmisión heterosexual, la diferenciación de los grupos de riesgo se ha ido difuminando.

La característica principal del SIDA es la inmunodepresión que produce, pues hace descender los linfocitos T cooperadores que tienen en su membrana la molécula CD4. Como estos linfocitos no sólo participan en la respuesta inmune celular, sino también en la humoral, su falta produce una alteración global de la inmunidad.

Las consecuencias de la infección de los linfocitos T por el VIH son las que a continuación se detallan:

Disminución del número de linfocitos T CD4, es la base fundamental de la infección, esta disminución se debe a :

  • Muerte de la célula invadida por mecanismos directos.
  • Anticuerpos contra parte de la molécula CD4
  • Secreciones de sustancias tóxicas para los linfocitos T
  • Destrucción de las células madre de los linfocitos.

Alteración de la función de los linfocitos T CD4:

  • Disminución de la respuesta proliferativa y de la producción de linfoquinas ante los estímulos de antígenos extraños.
  • Depresión de las reacciones de hipersensibilidad de tipo retardado (tipo IV).
  • Disminución de la respuesta citotóxica contra las células infectadas.

Alteración de los linfocitos B : aunque en el SIDA lo que se observa es un aumento de las inmunoglobulinas y de los anticuerpos producidos por los linfocitos B, éstos paradójicamente responden mal ante la entrada de antígenos nuevos.

Infección de los monocitos: estas células junto con algunas de la médula ósea y células de la glía son diana de los virus VIH pues todas poseen la molécula CD4 en su superficie. Como consecuencia de la infección van a aparecer alteraciones cuantitativas y cualitativas de estas células.

Otras alteraciones del sistema inmune:

  • Disminución de la función de las células natural killer.
  • Mayor activación de la vía del complemento.

Clasificación del síndrome de inmunodeficiencia humana adquirida:

Fuente: Guía Clínica 2009 Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida VIH/SIDA. Abre nueva ventanaMinisterio de Salud. Guía Clínica Síndrome de Inmunodeficienca Adquirida VIH / SIDA

Grupo I:

  • Infección asintomática
  • Infección aguda
  • Linfadenopatía generalizada persistente

Grupo II. Infección crónica sintomática, sin condiciones definitorias de SIDA. Incluye:

  • Candidiasis orofaringea o vaginal >1 mes
  • Síndrome diarreico crónico >1 mes
  • Síndrome febril prolongado >1 mes
  • Baja de peso <10 Kgs.
  • Leucoplaquia oral vellosa
  • Herpes Zoster >1 episodio o >1 dermatoma
  • Listerosis
  • Nocardiosis
  • Angiomatosis bacilar
  • Endocarditis, meningitis, neumonía, sepsis
  • Proceso inflamatorio pelviano
  • Polineuropatía periférica
  • Púrpura trombocitopénico idiopático
  • Displasia cervical

Grupo III. Condiciones clínicas indicadoras de SIDA. Incluye:

  • Tuberculosis pulmonar o extrapulmonar
  • Neumonía por Pneumocystis carinii
  • Criptococosis meníngea o extrapulmonar
  • Toxoplasmosis cerebral
  • Enfermedad por micobacterias atípicas
  • Retinitis por CMV
  • Candidiasis esofágica, traqueal o bronquial
  • Encefalopatía VIH
  • Leucoencefalopatía multifocal progresiva
  • Criptosporidiasis crónica >1 mes
  • Isosporosis crónica >1 mes
  • Ulceras mucosas o cutáneas herpéticas crónicas >1 mes
  • Neumonía recurrente.
  • Bacteremia recurrente por Salmonella spp.
  • Sarcoma de Kaposi
  • Linfoma no Hodgkin y/o linfoma de Sistema Nervioso Central
  • Cáncer cervicouterino invasor
  • Síndrome consuntivo
Anexo 2. Clasificación CDC 1993
Nº de linfocitos CD4Categoría clínica

Etapa AInfección 1º

Asinromático

LGP

Etapa B

Infecciones y tumores no definitorios

Etapa C

Infecciones y tumores definitorios

Más de 499 / mlxxx
200-499 / mlxxx
Menos de 200 / mlxxxxxxxxx

En negrita los casos que se consideran en la definición de SIDA

En el grupo A se incluye la infección aguda, la infección asintomática y la linfadenopatía generalizada persistente.

En el grupo B se incluyen:

  • Angiomatosis bacilar
  • Candidiasis oral
  • Candidiasis vulvovaginal persistente, frecuente o resistente al tratamiento.
  • Displasia cervical moderada o severa o carcinoma in situ.
  • Fiebre o diarrea de más de 1 mes de evolución.
  • Leucoplasia oral vellosa
  • Herpes zoster de más de un episodio o con afectación de más de un dermatoma.
  • Púrpura trombocitopénica idiopática.
  • Listeriosis.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Neuropatía periférica.

En el grupo C se incluyen las situaciones clínicas diagnósticas de SIDA sin tener en cuenta el número de linfocitos T CD4 en sangre:

1. Infecciones secundarias:

Bacterianas

  • Neumonía recurrente.
  • Sepsis por especies de Salmonella.

Micobacterias

  • Tuberculosis pulmonar.
  • Tuberculosis extrapulmonar o diseminada.
  • Infección por otras micobacteria diseminadas.
  • Extrapulmonar.

Hongos

  • Candidiasis traqueal, bronquial o pulmonar.
  • Candidiasis esofágica.
  • Coccidiomicosis diseminada.
  • Criptococosis extrapulmonar.
  • Histoplasmosis diseminada

Parásitos

  • Criptosporidiasis de más de un mes.
  • Isosporidiasis crónica de más de un mes.
  • Neumonía por P. Carinii.
  • Toxoplasmosis cerebral.

Virus

  • Retinitis por citomegalovirus
  • Infección por el v.herpes simple con afectación sistémica
  • Leucoencefalopatía multifocal progresiva

Neoplasias secundarias:

  • Carcinoma de cérvix invasivo
  • Sarcoma de Kaposi
  • Linfoma de Burkitt
  • Linfoma inmunoblástico
  • Linfoma cerebral primario

Otras:

  • Encefalopatía por VIH
  • Síndrome constitucional

Síntomas:

Paciente hablando con enfermo de SIDATras el contagio, la infección por el VIH puede manifestarse como un síndrome mononucleósico (fiebre, adenopatías, erupción cutánea) de algo más de una semana de duración; pero la mayor parte de las veces ocurre sin síntomas o con síntomas leves inespecíficos (grupoI).

Al mes del contagio se desarrolla la antigenemia (sube el número de virus y por lo tanto de antígenos del mismo en el cuerpo). Luego ésta desciende a medida que aumentan los anticuerpos contra el virus, lo que suele ocurrir de unos cuatro a seis meses tras el contagio (a esto se llama seroconversión). Desde este período hay que destacar que si un individuo se hace una prueba de anticuerpos antes de esos cuatro meses tras el contacto “sospecha”, ésta seré falsamente negativa (período ventana), por lo que se recomienda repetir la prueba seis meses después.

Después de esta primera fase los pacientes pueden permanecer como portadores asintomáticos seropositivos (grupo II). Pueden persistir así durante años (entre siete y diez años para el 50 % de los pacientes). Aunque no tengan síntomas el virus se sigue replicando. Algunos sujetos desarrollan un cuadro de adenopatías generalizadas persistente (grupo III): presentan ganglios inflamados de más de un centímetro de diámetro, al menos durante tres meses, en dos o más regiones, en ausencia de cualquier enfermedad o toma de fármacos que las explique.

Con el tiempo los pacientes acaban manifestando signos y síntomas de infecciones y/o cánceres secundarios, que aparecen asociados a la infección por el VIH. Es el período de desarrollo de la enfermedad como tal (grupo IV). Hasta entonces pueden haber tenido infecciones oportunistas por el progresivo deterioro de la inmunidad; pero no es hasta el desarrollo de ciertas infecciones o alteraciones que se define un “caso” de SIDA:

Infecciones oportunistas graves (grupo IV C1) : neumonía por Pnumocistis cariini, candidiasis sistémica, toxoplasmosis cerebral, tuberculosis extrapulmonar, etc.

Neoplasias secundarias (grupo IV D): sarcoma de Kaposi, linfoma no Hodgkin de células B con predilección por el sistema nervioso central.

Trastornos neurológicos: meningitis, neuropatías, encefalopatías, demencia progresiva.

¿Qué le preguntará su médico?:

El agente causal es un virus del grupo de los retrovirus humanos. Al principio se le denominó HTLV III (virus linfotrópico T humano) ; pues ya se conocían otros dos retrovirus. Más tarde, y para evitar confusiones con éstos, se le denominó VIH (virus de la inmunofeficiencia humana). Se reconocen dos clases de VIH, el VIH 1 y el VIH 2, que es semejante al 1 pero menos virulento.

Se llaman retrovirus pues poseen una enzima, la retrotranscriptasa o transcriptasa inversa. Ésta es capaz de transformar el ARN vírico en ADN que pueda incorporarse al genoma de la célula que invade y así replicar sus genes. Algunos de éstos tienen actividad oncogénica (generan tumores), otros alteran la función normal de la célula o producen su muerte.

Las células invadidas por el VIH son aquellas que poseen en sus membranas el antígeno CD4; de las cuales la más conocida es el linfocito T cooperador.

Hoy en día son millones los infectados por este virus; por lo que constituye uno de los mayores problemas sanitarios del mundo. Sobre todo teniendo en cuenta las enormes repercusiones que la infección conlleva, tanto en el terreno personal como económico y social.

Diagnóstico:

¿Qué pruebas existen en la actualidad?

Hoy por hoy, podemos encontrar diversas pruebas para diagnosticar el VIH.

Entre ellas se destacan las siguientes:

  • Pruebas de detección de anticuerpos.
  • Prueba rápida de detección del VIH.
  • Pruebas de antígenos de P24.
  • Pruebas de cuarta generación.
  • Prueba de RCP.

Prevención:

Al no tener fármacos capaces de eliminar esta enfermedad, lo más importante es la prevención : examinar la sangre para las transfusiones, no compartir agujas ni jeringuillas, usar preservativos, utilizar guantes cuando se vaya a manejar material potencialmente contaminado.

Como la mejor y más eficiente medida es la prevención de la enfermedad, es importante conocer cómo se contagia el SIDA y tomar las medidas oportunas.

Para que una enfermedad infecciosa como el SIDA pueda propagarse han de concurrir una serie de circunstancias que lo hagan posible. Ha de existir una fuente de infección y unos mecanismos de transmisión pero también se necesita una persona que sea susceptible de contagiarse.

En primer lugar, consideraremos la fuente de infección. En el caso del virus del SIDA la fuente de infección es la persona que es portadora o enferma que, como ya hemos visto, puede tener el VIH dentro de algunas células pero también puede estar libre en la sangre y en otros líquidos del cuerpo, sobre todo en el semen y en las secreciones vaginales.

En segundo lugar, los mecanismos de transmisión, son los que pueden hacer posible la llegada directa de suficiente cantidad de virus. El virus del SIDA no puede vivir demasiado tiempo fuera del organismo. Por lo tanto, es necesario que exista un contacto físico directo con la sangre o el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada para que el contagio se produzca.

1. Transmisión por sangre.

Todos los objetos contaminados que atraviesan la piel son peligrosos. pero el riesgo de contagio es variable:

  • tienen muy poco riesgo los objetos domésticos que se comparten (y esto ocurre sólo cuando se convive con una persona que es está infectada).
  • tienen riesgo los materiales utilizados en los servicios de atención al público que penetran en la piel o causan pequeñas lesiones, si no se desinfectan o esterilizan.
  • tienen un riesgo importante las jeringas y agujas que se comparten.
  • tendrían mucho riesgo las transfusiones de sangre si no estuviesen controladas sanitariamente.

2. Transmisión sexual.

Aunque en un primer momento se pensó que sólo las prácticas homosexuales entre los hombres podían transmitir la infección, hoy en día ya se sabe que también se puede transmitir en relaciones heterosexuales.

Es más fácil infectarse si el contacto sexual comporta erosiones o si hay lesiones en las mucosas genitales y anales. Así, las relaciones anales son las que comportan un mayor riesgo dado que son las más traumatizantes ya que la mucosa rectal es particularmente frágil, siendo relativamente fácil la presencia de pequeñas fisuras o de inflamaciones que facilitarían la transmisión de la infección.

3. Transmisión perinatal.

Es el tercero de los mecanismos importantes de contagio. Se produce cuando una mujer embarazada que está infectada transmite el virus al feto. Aunque esto no sucede siempre, el riesgo de infección es bastante grande. Así, una tercera parte de los niños nacidos de madres infectadas pueden contagiarse.

También durante el parto se puede transmitir la infección. Después del parto, la lactancia materna puede comportar la transmisión del virus.

En tercer lugar, debemos considerar que para que el contagio se produzca, hay que contar con la susceptibilidad individual de contagiarse de la persona no infectada.

Tal y como sucede con tantas otras características individuales no todo el mundo se infecta con la misma facilidad.

Un buen estado de salud (desde una buena nutrición hasta un adecuado equilibrio emocional) facilitan una mayor resistencia general a las infecciones.

A pesar de que no se ha encontrado todavía una vacuna contra el virus del SIDA, conocemos sobradamente cuales son los métodos más eficaces para impedir su propagación. Es en este campo (la prevención) donde debemos ahondar y concienciar a la sociedad.

Con el tratamiento adecuado un bebé cuya madre está infectada puede tener un buen estado de salud. Hoy por hoy y gracias a los avances de la ciencia con el tratamiento adecuado las mujeres con sida pueden tener bebés sanos, en el 99% de los casos.

Tratamiento:

Imagen de fármacosNo existe tratamiento contra el SIDA. Los fármacos antivíricos más eficaces son los que inhiben a la enzima transcriptasa inversa y usados en combinación:

  • Zidovudina (AZT), consigue un aumento de la supervivencia y disminuir la frecuencia y gravedad de las infecciones oportunistas, así como aumentar el número de CD4 y CD8.
  • Didanosina (ddI), tiene igual efectividad y menos efectos secundarios que el anterior.
  • Dideoxicitidina (ddC), no es más eficaz que el AZT, pero constituye junto al ddI una alternativa a éste.

El uso de estos fármacos de manera combinada ya casi desde el principio de la enfermedad ha permitido mejorar la calidad de vida de estos pacientes y alargar la supervivencia.

El tratamiento también incluye el tratar específicamente las infecciones oportunistas y prevenir aquellas que se presumen más graves, como por ejemplo la tuberculosis, la neumonía por P. Carinii, la toxoplasmosis ,etc.

Pronóstico:

A pesar de que no existe una cura definitiva y que se desarrollan múltiples enfermedades. En las sociedades desarrolladas, recibiendo tratamiento adecuado puede tener una buena calidad de vida y sin duda, sus esperanzas son mucho mayores que en años anteriores.

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