Infarto de miocardio 

Descripción:

Se define el infarto de miocardio como la necrosis (muerte) de una zona del miocardio originada por una interrupción aguda de su irrigación.

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Síntomas:

La clínica está caracterizada por el dolor torácico detrás del esternón, similar al de la angina, pero más intenso y duradero (unos 30 minutos) que no cede con reposo ni con el consumo de nitroglicerina.

Suele acompañarse de sudoración fría, náuseas o vómitos, debilidad, mareos, palpitaciones y gran angustia en el paciente, que percibe una sensación de muerte inminente.

Cerca de un 20% de los infartos son indoloros, lo que ocurre más frecuentemente en pacientes diabéticos y en ancianos. Más raramente, puede presentarse como dolor de estómago (epigastralgia) con sintomatología digestiva, estado confusional, hipotensión, arritmia o sensación profunda de cansancio.

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Causas y frecuencia de la enfermedad:

La causa más frecuente suele ser la arteriosclerosis coronaria, que produce la obstrucción parcial de una arteria coronaria, a la que generalmente se añade una trombosis (un coágulo sanguíneo) que cierra completamente la circulación por la arteria.

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Diagnóstico:

El diagnóstico de infarto es seguro si se dan tres criterios inequívocos:

  • Síntomas clínicos típicos (los descritos más arriba).
  • Alteraciones bioquímicas (en un análisis de sangre).
  • Alteraciones electrocardiográficas.

Si se alteran solo el ECG y la analítica, aunque la clínica sea atípica, suele tratarse también de un infarto.

Las alteraciones bioquímicas:

Consisten en la elevación de ciertas enzimas sanguíneas sobre sus cifras normales, expresando que existe una zona de necrosis muscular. El problema es que dicha destrucción muscular no tiene por que ser necesariamente en el miocardio. Así, la enzima CPK, es la que se altera mas precozmente (aumenta a las 4-6 horas del infarto y se mantiene elevada hasta tres días después), aunque también aumenta por simples traumatismos musculares (inyecciones, golpes, ejercicio intenso, etc.). Para evitar errores se determina de forma seriada (repetida en el tiempo) y se comprueba que, en caso de infarto, se eleva y persiste. En los laboratorios bien preparados se puede medir una parte especial de esta enzima, la llamada fracción CPK-MB que es casi exclusiva del corazón y resulta muy específica del infarto de miocardio. Otras enzimas (transaminasas, LDH y mioglobina) también se alteran en los infartos, aunque son menos específicas.

Las alteraciones del electrocardiograma:

Van cambiando según evoluciona el infarto, lo que tiene gran valor de ayuda al diagnóstico en casos dudosos. En concreto, se produce una onda Q ancha y profunda (indica tejido cardiaco muerto), se eleva la línea ST (indica que alrededor del infarto hay una zona lesionada pero todavía recuperable), y se invierte la onda T (indica la falta de riego de la zona más periférica). Además el ECG permite saber en que parte del corazón se ha producido el infarto (postero-inferior, anterior, septal, lateral) lo que tiene valor pronóstico, ya que algunas localizaciones son más graves que otras.

A veces los médicos practican otras exploraciones complejas tras un infarto con el fin de valorar el alcance de la lesión y sus posibles complicaciones (alteraciones de la movilidad ventricular, desarrollo de trombos dentro del corazón, etc.): gammagrafía con tecnecio-99, ecocardiografía y ventriculograma isotópico.

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Prevención:

Factores de riesgo principales: hipertensión, tabaco y colesterol alto, sobre los que podemos incidir.

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Tratamiento:

El infarto agudo de miocardio es una situación de emergencia vital que exige la intervención rápida del médico.

Durante el transporte el paciente se mantendrá en reposo absoluto, para evitar el agravamiento del cuadro, resultando muy conveniente tomar un comprimido de aspirina mientras se traslada al centro hospitalario. Esta sencilla recomendación ha demostrado ser eficaz en reducir la mortalidad de los infartos (la aspirina es antiagregante e impide que el trombo coronario crezca y empeore el infarto).

Dentro del hospital, el tratamiento de un infarto no complicado depende de las características de cada paciente, pero en general se atienden las siguientes medidas:

  • Ingreso en una Unidad Coronaria o UCI, con monitorización continua.

  • Ingreso en una Unidad Coronaria o UCI, con monitorización continua.

  • Se canalizan venas para el suministro de medicamentos intravenosos (IV)

  • Se elimina el dolor con un analgésico potente (morfina IV), se seda al paciente con diazepan y se administran laxantes para evitar esfuerzos.

  • Se administra oxígeno con una mascarilla o sonda nasal.

  • Se obliga a un reposo absoluto los 2-3 primeros días.

  • Dependiendo del tiempo transcurrido desde que se iniciaron las molestias hasta que se inicia el tratamiento, se valora el uso de fármacos desatascadores de las arterias coronarias: son los llamados fibrinolíticos (estreptoquinasa y R-TPA), muy eficaces usados precozmente (disminuyen la mortalidad por infarto hasta en un 50%, si se dan en la primera hora postinfarto.

  • Conjuntamente deben administrarse aspirina y heparina (un anticoagulante) a dosis bajas.

Después del infarto:

Afortunadamente, cada vez sobreviven más pacientes al infarto de miocardio, por lo que resulta de interés comentar la conducta a seguir tras el accidente, para lograr una buena calidad de vida y una rápida reintegración a la actividad diaria.

La mayoría de pacientes infartados no son inválidos permanentes; de hecho, muchos pueden volver a una vida de actividad completamente normal, incluso superior a la previa si se trataba de personas excesivamente sedentarias. Con cierta frecuencia se ve que las limitaciones a la reinserción laboral, familiar y social plena del paciente tras un infarto, son más de índole psicológica (miedo, inseguridad, depresión, pérdida de autoestima, etc.) que física. En estos casos, es muy conveniente buscar una ayuda psicológica o psiquiátrica profesional y no “sufrir en silencio”.

Para ello es importante una buena educación sanitaria, que insista en la importancia de suprimir los factores de riesgo (comenzando por el tabaco e incluyendo una dieta hipocalórica, si sobra peso, pobre en sal y en grasas animales.), que explique perfectamente el tratamiento aconsejado y los posibles efectos secundarios del tratamiento y que informe sobre la conducta correcta a seguir ante un eventual dolor torácico.

La actividad física en forma de deambulación precoz favorece el curso de la enfermedad coronaria, y debe iniciarse ya en el hospital. Tras el alta, en general se podrá planificar un programa de ejercicio adaptado a la capacidad cardiaca de cada paciente: debe clarificarse con el médico el tipo e intensidad de actividad aconsejable, el momento de retorno a la actividad laboral (depende de su dureza física o del estrés que conlleve), la reanudación de hobbies deportivos y la vuelta a una práctica sexual habitual. En general, para prevenir el reinfarto y la muerte súbita, se aconsejan al paciente ciertos fármacos (como la aspirina, los betabloqueantes y los IECAS) cuya indicación y control compete al médico, pero cuya rigurosa observancia es una responsabilidad estricta del paciente.

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¿Cuándo debe de acudir al médico?:

No cabe ningún consejo casero más que el viaje rápido a un centro sanitario ante la más mínima sospecha. Si el paciente es un anginoso conocido, debe ponerse en guardia ante cualquier angina que no ceda con reposo y nitroglicerina sublingual en 10-15 minutos.

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Pronóstico:

La gravedad del infarto es que la destrucción de músculo cardiaco que provoca es permanente e irreversible: si afecta masivamente a todo el corazón, produce el fallecimiento del paciente; si es más limitado, produce una cicatriz en una zona que repercutirá en distinta medida en la función del corazón, según su extensión y su localización.

Atendido en las primeras horas, en la actualidad se puede conseguir una restauración del riego por la coronaria obstruida y una recuperación completa del paciente.

Cuando las cosas no van tan bien, pueden ocurrir diferentes complicaciones del infarto de miocardio, como las siguientes:

Precozmente:

  • Muerte súbita (principal causa de muerte).
  • Arritmias (complicación más frecuente, en el 100 % de los casos, la mayoría poco importantes).
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Shock.
  • Alteraciones mecánicas (insuficiencia de la válvula mitral, rotura cardíaca, rotura del tabique interventricular).
  • Embolismo pulmonar y periférico.
  • Pericarditis y extensión del infarto.

Tardiamente:

  • Angina.
  • Arritmias.
  • Insuficiencia cardiaca y anomalías de función ventricular (miocardiopatía isquémica, aneurisma ventricular, síndrome de Dressler).

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