Epilepsia 

Dos doctores examinando una radiografía

Descripción:

Las crisis epilépticas se caracterizan básicamente por una alteración brusca en el comportamiento, que dura varios segundos o minutos, y se acompaña de alteraciones motoras (convulsiones), psíquicas (trastornos de la conciencia) o autónomas (relajación de esfínteres).

Clasificación:

  • Crisis generalizadas primarias.
    • Tónico-clónicas generalizadas.
    • Ausencias.
    • Mioclónicas.
    • Atónicas.
  • Crisis parciales.
    • Parcial simple.
    • Parcial compleja.
    • Parcial con generalización secundaria.

Síntomas:

Muestra de diferentes medicamentosLa epilepsia se produce por una alteración en la conducción eléctrica del cerebro, provocada por una descarga brusca y anormal de una zona de la corteza cerebral y se manifiesta normalmente en forma de convulsiones o contracciones musculares.

La parte del cuerpo en la que se producirán las convulsiones, dependerá de las zona del cerebro en la que se produce “la descarga eléctrica “, así por ejemplo si se altera el hemisferio izquierdo, las contracciones musculares se producirán en el hemisferio derecho, si se afecta la zona de la corteza cerebral encargada de regular los movimientos de las manos, serán estas las que sufran las convulsiones.

Crisis generalizadas primarias.

A) Crisis tónico – clónicas generalizadas o Gran mal

Es el ataque epiléptico más conocido, se caracteriza por una pérdida repentina de la conciencia, con una contracción violenta y generalizada de los músculos tónicos, que da lugar a movimientos rítmicos con sacudidas, acompañados generalmente de mordedura de lengua, emisión de espuma por la boca y relajación de esfínteres. La duración del episodio es aproximadamente de 1 a 3 minutos, a continuación el enfermo experimenta un sopor profundo y un estado postcrítico en el que el enfermo no suele recordar nada.

B) Crisis de ausencias o Petit Mal

Es más frecuente en niños, entre los 3 y 12 años. Se caracteriza por una pérdida brusca del conocimiento, el paciente se queda inmóvil, con la mirada fija y totalmente inexpresivo durante unos 10 o 15 segundos; algunos enfermos presentan movimientos rítmicos y automáticos con las manos o movimientos de chupeteo o masticación. La crisis termina tan bruscamente como empezó y el paciente se recupera perfectamente, encontrándose totalmente alerta tras el episodio. Estas crisis de ausencias se repiten numerosas veces al día.

En un 50% de los casos, las crisis desaparecen 3 años después del inicio. Un 25 % de los enfermos, disminuyen claramente el número y la intensidad de los episodios. El otro 25% evolucionan a otro tipo de epilepsia. En general tienen peor pronóstico los varones, mayores de 8 años y con mala respuesta al tratamiento médico.

C) Crisis Mioclónicas.

Consiste en contracciones breves y bruscas, involuntarias e irregulares en las extremidades, tronco, o músculos faciales. Normalmente, no existe pérdida de conciencia.

D) Crisis Atónicas.

Se produce una pérdida repentina del tono de los músculos que mantienen la postura, es decir el enfermo se queda de pronto sin fuerza, como “desplomado”, pudiendo incluso provocar una caída. La duración es cortísima, puede acompañarse o no de pérdida de conocimiento

Crisis parciales

  • Simples. Se caracteriza porque el enfermo no pierde la conciencia. Normalmente se inicia con un “aura”,que el paciente describe como una sensación o un sabor desagradable, a continuación se producen movimientos de automatismos, chasquido de labios, masticación, sacudidas de cabeza y termina en pocos minutos, tras los que el paciente no recuerda nada. Esta forma puede evolucionar a crisis tónico – clónica generalizada.
  • Complejas. Siempre existe pérdida de conciencia. Se originan en el lóbulo temporal. Son similares a las simples, acompañándose también de automatismos y de amnesia de la crisis.

Convulsiones febriles.

  • Es muy importante que las conozcamos, ya que son muy frecuentes en niños menores de 5 años, tienen muy buen pronóstico, desapareciendo la mayoría de ellas espontáneamente, sin necesidad de tratamiento y sin dejar ningún daño o secuela cerebral.
  • La edad típica de aparición es entre los 6 meses y los 5 años. Es más frecuente en varones, sobre todo si existen antecedentes en la familia. En general son muy frecuentes, se presentan hasta en el 35% de niños sanos. La clínica es muy característica, en el 80% de los casos se producen crisis convulsivas generalizadas, que se desencadenan por fiebre elevada. En otras ocasiones se producen sólo crisis parciales.
  • Los niños que presentan episodios de crisis convulsivas febriles las suelen repetir hasta en el 50% de los casos, por lo que es muy importante que los padres y familiares las conozcan y sepan como actuar. La mayoría de los niños dejan de presentar las crisis espontáneamente a partir de los 5 años, no presentando en el futuro ninguna secuela ni daño cerebral. Sólo entre un 1-3% de los casos evolucionará a otro tipo de epilepsia.

Status epiléptico.

Llamamos estado epiléptico a una convulsión que dura más de 30 minutos o a varias convulsiones seguidas, entre las que no se recupera la conciencia. Es una situación muy grave, ya que se produce en el enfermo una alteración de la función cardiaca y respiratoria, así como fiebre elevada que le puede provocar la muerte, si no es trasladado y atendido urgentemente en un hospital.

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Causas y frecuencia de la enfermedad:

Es una enfermedad muy frecuente. Una de cada 10 personas sufre a lo largo de su vida una crisis convulsiva, sin que haya predominio de sexos. Parece que existe cierta predisposición genética, ya que es 3 veces más frecuente en personas con antecedentes familiares.

Causas:

  • En el 50% de los casos no se conoce la causa, son las epilepsia que denominamos primarias o idiopáticas.
  • Infecciones del sistema nervioso: meningitis, encefalitis.
  • Traumatismo craneal.
  • Tumores cerebrales.
  • Accidentes cerebrovasculares: infartos o hemorragias.
  • Lesiones obstétricas: los niños que nacen de nalgas, tienen más posibilidad de presentar crisis epilépticas.
  • Malformaciones cerebrales congénitas.
  • Agentes tóxicos: alcohol, plomo...
  • Factores externos: sonido, estímulos luminosos, televisión.
  • Alteraciones metabólicas: hipoglucemia, hipocalcemia…
  • Fiebre: Es importante diferenciar la epilepsia desencadenada por la fiebre de las convulsiones febriles típicas de los niños

Es muy importante la edad a la que aparece la epilepsia, ya que las causas probablemente serán diferentes, así las causas más frecuentes por grupos de edad son:

  • 0 - 2 años: Lesiones en el parto, hipoxia perinatal.
  • 2 - 12 años: Idiopática, convulsiones febriles.
  • 12 – 18 años: Idiopática, traumatismos.
  • 18 – 35 años: Traumatismos, alcohol.
  • 35 - 55 años: Tumores del sistema nervioso.
  • Mayores de 55 años: accidentes cerebrovasculares.

Diagnóstico:

Se basa fundamentalmente en la descripción de las características clínicas de las crisis por parte de quien las presencia. El electroencefalograma, representa la prueba más importante, estableciendo el diagnóstico en la mayoría de las ocasiones, aunque “un electroencefalograma normal no descarta una epilepsia”.

Se deben realizar otras pruebas para descartar que la epilepsia sea secundaria a otras enfermedades (tumor, infección...), habitualmente se realizan análisis de sangre y orina, T.A.C. o R.M.N., punción lumbar y estudio de sustancias tóxicas.

Prevención:

Recuerde, si tiene un niño que presenta convulsiones febriles:

  • No deje que la fiebre se eleve por encima de 38º C: No abrigue demasiado al niño, báñelo con agua templada – fría, adminístrele fármacos para bajar la temperatura, como el paracetamol.
  • Tenga en casa canuletas de Diazepan rectal, póngasela si su médico se lo ha indicado, la dosis puede repetirse en 1 o 2 minutos si la crisis no ha cedido.
  • No pierda la calma y acuda al centro médico más próximo.

Tratamiento:

Convulsiones febriles:

El tratamiento de la crisis consiste en administrar diazepan (StesolidÒ) por vía rectal y disminuir la fiebre lo antes posible.

Habitualmente no precisan tratamiento médico de forma continuada, a no ser que las crisis se repitan con demasiada frecuencia o los padres estén muy ansiosos. Dada la frecuencia con que se repiten las crisis convulsivas en los niños propensos a tenerlas es importante que los padres conozcan bien el cuadro y sepan como actuar.

Epilepsia:

Es fundamental educar al enfermo y a su familia sobre la enfermedad, ya que al presentarse de forma brusca y cursar con pérdida de conocimiento, puede ocasionar graves accidentes. La epilepsia requiere tratamiento con fármacos que consiguen controlar las crisis, disminuyendo la frecuencia e intensidad de las mismas y muchas veces haciéndolas desaparecer.

Los fármacos más utilizados son la Carbamacepina, el Valproato, la Fenitoína y la Etosuximida. Todos ellos son fármacos que exigen un estrecho control médico pues no están exentos de toxicidad.

Consejos para controlar las crisis epilépticas:

  • Tomar correctamente la medicación: para no olvidarla, es conveniente tomarla siempre a la misma hora y asociarla a alguna actividad de la vida diaria, por ejemplo lavarse los dientes.
  • Si se olvida alguna dosis, tomarla en cuanto lo recuerde, sin interrumpir el ritmo de la medicación para los días siguientes.
  • Si vomita algún comprimido, intentar repetirla tras dejar pasar 30-60 minutos.
  • Respetar las horas de sueño.
  • No tomar alcohol: disminuye la eficacia de algunos fármacos y aumenta la toxicidad de otros. El alcohol es uno de los principales desencadenantes de las crisis.
  • Tener cuidado con la televisión y videojuegos en niños con fotofobia.
  • Evitar realizar actividades de riesgo (buceo, alpinismo...), si practica otras actividades como natación o ciclismo, hacerlo siempre bajo la vigilancia de familiares o amigos que conozcan la enfermedad. Así mismo una persona con crisis epilépticas no debe conducir vehículos; en la mayoría de los países se exige al menos 6-12 meses sin padecer ninguna crisis, para conceder el carné de conducir.
  • Anotar en un calendario la frecuencia de las crisis y si lo ha relacionado con algún factor desencadenante.
  • Recuerde, si presencia una crisis convulsiva:
  • Pida ayuda inmediatamente a los servicios sanitarios de urgencias.
  • Evite que el enfermo pueda hacerse daño con los objetos que le rodean.
  • Si tiene algún pañuelo o gasa, intente ponérselo en la boca para que no se muerda la lengua, pero nunca introduzca su propia mano, ni intente forzar la colocación de ningún objeto en la boca del paciente, ya que puede dañarse el propio enfermo o la mano del que presta la ayuda.
  • Coloque la cabeza del enfermo, mirando hacia un lado, para evitar que se trague sus propias secreciones y se ahogue.

Pronóstico:

Convulsiones febriles:

Son factores de mal pronóstico:

  • Duración de las crisis de más de 30 minutos.
  • Inicio de las crisis a edades tempranas.
  • Antecedentes familiares.
  • Alteraciones cerebrales previas (tumores, malformaciones cerebrales...)
  • Crisis Focales en vez de generalizadas.
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