Diarrea infantil 

Descripción:

Diarrea se define como la situación en que las deposiciones son anormalmente frecuentes y líquidas. La enfermedad diarreica aguda es muy común y aparentemente tan benigna que a veces no se le presta la atención que merece. La duración normal del cuadro agudo es de menos de una semana. Si se prolonga más de 14 días se denominan diarrea persistente o crónica.

Subir al menú

Síntomas:

Si el germen actúa fundamentalmente a nivel del intestino delgado, la diarrea suele asociarse con falta de apetito, nauseas y a veces vómitos. En los casos de invasión del colon, las perdidas de líquidos y sal son muy grandes, a veces acompañada de sangre y mucosidad, y también existen pérdidas de proteínas, azúcares y grasas.

Subir al menú

Causas y frecuencia de la enfermedad:

A pesar de la relativa sencillez y efectividad del tratamiento actual, la realidad es que hay un número importante de ingresos hospitalarios por diarrea en los países desarrollados y es causa importante de mortalidad infantil en los países menos desarrollados. Existe una correlación muy clara entre los factores socioeconómicos y la incidencia. La higiene general, las técnicas de alimentación, la escasez o la adecuación del agua potable y los alimentos, inciden directamente sobre las posibles causas en los países menos desarrollados. Por el contrario, en los países con mayor nivel sociosanitario los factores que afectan en una mayor incidencia y severidad del cuadro son la alimentación de lactantes con biberón, las guarderías, o los ingresos en los hospitales.

Es importante reseñar la situación actual de los enfermos con SIDA en todo el mundo, en los que la diarrea es una complicación importante, que afecta a más del 50% de las personas, sobre todo diarreas del tipo persistente.

Las infecciones son la causa más importante de diarrea en los niños. Pueden estar producidas por virus (las más frecuentes), bacterias o parásitos. Actualmente en los laboratorios se pueden identifican más del 70% de los agentes causales. El microorganismo más frecuente, sobre todo en niños pequeños es el rotavirus humano y supone la causa de alrededor de la mitad de las diarreas que necesitan ingreso hospitalario para su tratamiento. La ingestión oral de los distintos gérmenes causales a través de alimentos o agua es la vía principal de infección. Los microorganismos, logran superar las barreras defensivas del tubo digestivo (principalmente la acidez a nivel gástrico) y llegan al intestino donde pueden actuar de dos formas:

  • Infectando las células y produciendo su destrucción, e inflamación de la zona, es el caso de las diarreas invasoras.
  • Produciendo sustancias tóxicas (toxinas) que estimulan la secreción de líquidos y electrolitos (sodio, potasio, etc.) desde las células del intestino hacia el tubo intestinal y bloqueando la reabsorción de líquidos y electrolitos, en este caso se denominan diarreas secretoras.

Existen diarreas cuya causa no es infecciosa. Son aquellas que acompañan a los síndromes de malabsorción, aunque en la mayoría de estos casos la diarrea suele ser crónica. En éstas, la sustancia que no es absorbida por cualquier causa, produce un efecto de atracción de agua hacia la luz del tubo digestivo que causa las deposiciones líquidas y desligadas. El ejemplo más común es la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche), en el que la flora habitual del colon metaboliza los azucares no absorbidos, produciendo gases, dolor abdominal y heces ácidas. También en las situaciones de malnutrición grave la diarrea acompaña a todo el cuadro general.

Subir al menú

Diagnóstico:

El diagnóstico de la causa se sospechará por los síntomas que presente el niño, las características de las deposiciones y la duración del cuadro.

En caso de fiebre alta, afectación del estado general, deposiciones con sangre, está indicado obtener dos o tres muestras para realizar cultivos de las heces en el laboratorio, buscando la posible causa infecciosa. En las diarreas que duran más de dos semanas, también habrá que hacer cultivos, y analizar las heces en su composición y características, para descartar cuadros de malabsorción. En el resto de casos no es necesario realizar pruebas complementarias inicialmente.

La exploración física del niño nos indicará la principal consecuencia que produce la diarrea, el grado de deshidratación, y que es fundamental para establecer el tratamiento:

El niño no presenta signos de deshidratación cuando, su estado general es bueno, los ojos están normales, la boca y la lengua aparecen húmedas, tiene sed normal, la pérdida de peso es menor del 5% ; y la recuperación del pliegue de la piel es normal.

Son signos de deshidratación leve, el que el niño esté irritable, con los ojos hundidos, la boca y lengua se encuentren secas, y tenga mucha sed. Los datos más objetivos son que la pérdida de peso sea del 5 al 10% y la recuperación del pliegue de la piel sea lenta.

Los niños con deshidratación grave, están decaídos, con los ojos hundidos y secos, la boca y lengua muy secas, y no son capaces de beber. La recuperación del pliegue de la piel es muy lenta y la pérdida de peso es siempre mayor del 10%.

Subir al menú

Prevención:

Impedir la transmisión de las diarreas por medios ambientales, evitando la colonización del agua y de los alimentos por los microorganismos.

Proteger a los niños, mejorando sus condiciones generales de nutrición y defensa frente a enfermedades, por ejemplo fomentando la lactancia materna, sobre todo en aquellos países con menores condiciones de sanidad.

Es importante la realización de un tratamiento adecuado y desde los primeros momentos del cuadro. En el futuro existe la posibilidad de la disponibilidad de una vacuna efectiva contra algunos de los principales microorganismos causantes de la diarrea, como el rotavirus.

Subir al menú

Tratamiento:

Los objetivos del tratamiento son:

  • La restauración o mantenimiento del equilibrio del agua, las sales y electrolitos adecuadamente.
  • La recuperación espontánea del intestino.
  • El mantenimiento espontáneo del intestino.
  • El mantenimiento del estado nutricional.

Todas las enfermedades diarreicas responden a la restitución adecuada de líquidos y solutos por vía oral en la mayoría de los casos, o vía endovenosa en el caso de deshidrataciones severas o incapacidad de darlos por vía oral.

Las soluciones de rehidratación oral son el avance más importante en el tratamiento de la diarrea. Estas soluciones, tienen un contenido apropiado de glucosa y de electrolitos que logran restablecer el estado normal del tubo digestivo.

La OMS recomienda una solución estándar con 3,5 g de cloruro de sodio por litro y otros electrolitos. Se encuentran comercializadas en forma de paquete de sales desecadas a las que se le añade agua hervida fría o agua mineral. En las ocasiones que no estén disponibles estos preparados se pueden realizan soluciones caseras, con agua, sal, azúcar, bicarbonato y zumo de limón, que son fáciles y económicas de preparar. En general no son muy aconsejables en niños pequeños porque, en ocasiones no se preparan adecuadamente y pueden agravar aún más la diarrea si están hiperconcentradas y o por el contrario no ejercer su misión si están hipoconcentradas. Otras veces se utilizan coca-colas, zumos, caldos, agua de arroz, o bebidas isotónicas, que no deben emplearse solas como tratamiento de una diarrea. Sólo se pueden utilizar si el niño está hidratado para mantener el grado de hidratación, en el caso de que no pueda administrarse las soluciones de rehidratación.

Imagen de bebé en la cunaEs muy importante administrar al niño la solución oral adecuada, lo antes posible. Se debe ofrecer pequeñas cantidades (15 a 30 ml) y frecuentes de líquido, aunque el niño presente vómitos. En caso de que estos no cesen o se reproduzcan, deberemos esperar unos 15 minutos y volver a reanudar la administración de líquidos. La cantidad de líquidos a administrar y la duración de la dieta líquida será la que aconseje el médico, que variará según la gravedad de la diarrea y el grado de deshidratación consiguiente.

Si el niño presenta una deshidratación grave, importante deterioro del estado general o no tolere las soluciones de rehidratación oral es necesario el ingreso hospitalario para administrar los líquidos por vía intravenosa. Los últimos estudios, cuando son niños mayores de tres meses de edad, están recomendando añadir a la solución de rehidratación oral almidón de arroz u otros cereales, ya que se consigue igual rehidratación, se reducen las pérdidas por las heces y en muchos casos es fácil disponer de estos elementos nutricionales.

Las recomendaciones actuales respecto a la alimentación durante un episodio de diarrea aguda, son las de introducir lo antes posible una dieta equilibrada para recuperar el estado nutricional, tratando de no excluir los alimentos básicos.

  • Si es un bebé con lactancia materna, ésta se debe mantener mientras se rehidrata con los líquidos. Se puede aumentar la frecuencia de las tomas y suplementarlas con las soluciones de rehidratación.
  • Si el bebé está con lactancia artificial, ésta se suspende durante unas horas (normalmente 12 - 24 horas), en las que sólo se le administra la solución de rehidratación, para a continuación reintroducir la fórmula láctea. Esta última afirmación, está hoy en día en revisión, existiendo estudios que propugnan ofrecer pronto alimento al niño con diarrea, sin mantener un tiempo en reposo el intestino. Lo mismo ocurre con la controversia de dar o no la leche durante los procesos diarreicos para evitar el azúcar (lactosa) y las proteínas, al poder tener efectos agresivos sobre la mucosa del intestino durante la diarrea. Otro tema debatido es la utilización de fórmulas de leche sin lactosa o con proteínas de origen vegetal. Se acepta que sólo se deben administrar en los casos demostrados de intolerancia, o en las diarreas de mayor duración.
  • La introducción de otros alimentos que previamente estuviera tomando el niño se debe hacer de forma gradual a partir del segundo día: si son lactantes se introducirá la harina de arroz, puré de frutas astringentes (plátano, manzana); si son niños más mayores, la dieta sólida tendrá puré de arroz y zanahoria, carnes blancas o pescados blancos cocidos, y yogur natural. Los demás alimentos también se introducirán poco a poco, evitando aquellos que puedan ser laxantes durante unos días. Lo que si está claro es que una alimentación inadecuada en la etapa inicial del cuadro, aumenta la probabilidad de que la diarrea se vuelva persistente.

El tratamiento con medicamentos sólo es necesario en muy pocos casos. Tanto los antidiarreicos, como los antibióticos sólo están indicados en casos muy específicos. Los antimicrobianos sólo están indicados en el caso de niños muy pequeños con riesgo de posible generalización de la infección, niños con problemas de defensas, y en casos de infección persistente y que se conoce el germen causante y el antibiótico específico que puede resolver la infección. En estos casos mejoran los síntomas de la enfermedad y reducen la posibilidad de propagación de la infección a otros niños. No hay en la actualidad medicamentos contra las diarreas de origen viral. Los antidiarreicos clásicos suelen ser ineficaces, encarecen el tratamiento y pueden resultar peligrosos.

Subir al menú

Qué es Discapnet

2009 - Technosite | Fundación ONCE