Parálisis cerebral 

Definición

Fotografía de niñoSe define como un trastorno neuromotor no progresivo debido a una lesión o una anomalía del desarrollo del cerebro inmaduro. La Parálisis Cerebral no permite o dificulta los mensajes enviados por el cerebro hacia los músculos, dificultando el movimiento de éstos. Es un concepto enormemente ambiguo ya que aunque sea un trastorno motor también lleva asociados otros de tipo sensorial, perceptivo y psicológico. La Parálisis Cerebral no es progresiva, lo que significa que no se agravará cuando el niño sea más mayor, pero algunos problemas se pueden hacer más evidentes.

Existen muchos tipos. Las vamos a clasificar siguiendo cuatro criterios:

Según el tipo:
  • Espasticidad (Espásticos): aumento exagerado del tono muscular (hipertonía), por lo que hay movimientos exagerados y poco coordinados. Afecta al 70-80% de los pacientes.
  • Atetosis (Atetósicos): se pasa de hipertonía a hipotonía, por lo que hay movimientos incoordinados, lentos, no controlables. Estos movimientos afectan a las manos, los pies, los brazos o las piernas y en algunos casos los músculos de la cara y la lengua, lo que provoca hacer muecas o babear. Los movimientos aumentan a menudo con el estrés emocional y desaparecen mientras se duerme. Pueden tener problemas para coordinar los movimientos musculares necesarios para el habla (disartria).
  • Ataxia: sentido defectuoso de la marcha y descoordinación motora tanto fina como gruesa. Es una forma rara en la que las personas afectadas caminan inestablemente, poniendo los pies muy separados uno del otro
  • Mixto: es lo más frecuente, manifiestan diferentes características de los anteriores tipos. La combinación más frecuente es la de espasticidad y movimientos atetoides.
Según el tono:
  • Isotónico: tono normal.
  • Hipertónico: aumento del tono.
  • Hipotónico: tono disminuido.
  • Variable.
Según la parte del cuerpo afectada:
  • Hemiplejía o Hemiparesia: se encuentra afectada uno de los dos lados del cuerpo.
  • Diplejía o diparesia: la mitad inferior está más afectada que la superior.
  • Cuadriplejía o cuadriparesia: los cuatro miembros están paralizados.
  • Paraplejía o Paraparesia: afectación de los miembros inferiores.
  • Monoplejía o monoparesia: se encuentra afectado un sólo miembro.
  • Triplejía o triparesia: se encuentran afectados tres miembros.
Según el grado de afectación:
  • Grave: no hay prácticamente autonomía.
  • Moderada: tiene autonomía o necesita alguna ayuda asistente.
  • Leve: tiene total autonomía.

Es muy difícil que un paralítico cerebral pueda encuadrarse de forma clara en un tipo clasificatorio.

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Causas

La Parálisis Cerebral no es una sola enfermedad con una sola causa, sino un grupo de trastornos relacionados entre sí que tienen causas diferentes

Muchos de los casos de Parálisis Cerebral no tienen una causa conocida. El trastorno se produce ante un desarrollo anormal o un daño en las regiones cerebrales que controlan la función motora.

Se puede producir en el periodo prenatal, perinatal o postnatal (cinco primeros años de vida).

FactorCausa
FamiliarPredisposición genética
PrenatalHipoxia: falta de oxígeno
Rubeola
Exposición a rayos x
Diabetes
Incompatibilidad sanguínea. Incompatibilidad Rh.
PerinatalDesprendimiento de la placenta
Prematuros
Anoxia: estado de oxigenación insuficiente.
Trauma
Postnatal (10 – 20%)Enfermedades infecciosas
Accidentes cardiovasculares
Meningitis

Ictericia infantil. Los pigmentos biliares se encuentran normalmente en cantidades pequeñas en la sangre y son producidos cuando las células sanguíneas son destruidas. Cuando se destruyen muchas células sanguíneas en un período de tiempo corto, como en el caso de una incompatibilidad  Rh, los pigmentos (de color amarillo) pueden aumentar y causar ictericia. En los casos de incompatibilidad Rh, el cuerpo de la madre produce células inmunológicas llamadas anticuerpos que destruyen las células sanguíneas del feto. Una ictericia grave y sin tratar puede causar daño a las células cerebrales.

Hay niños con mayor riesgo de padecer una Parálisis Cerebral:

  • Los niños prematuros o que tienen un peso bajo al nacer. El riesgo es más alto entre los niños que nacieron con menos de 2500 gr. y entre los niños nacidos con menos de 37 semanas de gestación.
  • Los bebés de madres que sufrieron hemorragia vaginal durante el embarazo y presencia de excesivas proteínas en la orina.
  • Los bebés de madres que tuvieron un parto muy difícil, sobre todo en casos de presentación de nalgas. Problemas respiratorios o vasculares en el bebe durante el parto pueden causar daño permanente en el cerebro.
  • Los bebés que expulsan meconio, lo que significa que estaban formando heces dentro del útero.
  • Malformaciones congénitas en lugares diferentes del sistema nervioso.
  • Baja puntuación Apgar. La puntuación Apgar es una evaluación numérica que refleja la condición del recién nacido. Para ello, los médicos periódicamente verifican la frecuencia cardiaca del niño, la respiración, el tono muscular, los reflejos y el color de la piel durante los primeros minutos después del parto. Los médicos asignan puntos y cuanto más alta sea la puntuación más normal es el estado del niño. Una baja puntuación después de 20 minutos tras el parto es una importante señal de posibles problemas.
  • Partos múltiples. Gemelos, trillizos u otros partos múltiples se asocian a un riesgo más alto de Parálisis Cerebral.
  • Hipertiroidismo maternal o retraso mental. Es un poco más probable que las madres con alguna de estas condiciones tengan niños con Parálisis Cerebral.

Es importante conocer estas señales de advertencia, ya que ayuda a los médicos a mantener una estrecha vigilancia, pero los padres no deben alarmarse si su hijo presenta unos o más de estos factores de riesgo, ya que en la gran mayoría de las ocasiones no tienen y no desarrollan Parálisis Cerebral.

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Epidemiología

Es la causa más frecuente de discapacidad física en los niños después de haberse instaurado la vacuna de la poliomielitis.

Se presenta en dos de cada 1.000 nacidos vivos. En España, alrededor de 1.500 bebés nacen o desarrollan una Parálisis Cerebral cada año. Puede afectar a niños y a niñas de cualquier raza y condición social.

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Síntomas

Los primeros síntomas comienzan antes de los tres años de edad y suele manifestarse porque al niño le cuesta más trabajo voltearse, sentarse, gatear, sonreír o caminar. Los síntomas varían de una persona a otra, pueden ser tan leves que apenas se perciban o tan importantes que le imposibilite levantarse de la cama. Algunas personas pueden tener trastornos médicos asociados como convulsiones o retraso mental, pero no siempre ocasiona graves impedimentos.

Los síntomas más importantes son las alteraciones del tono muscular y el movimiento, pero se pueden asociar otras manifestaciones:

  • Problemas visuales y auditivos.
  • Dificultades en el habla y el lenguaje.
  • Alteraciones perceptivas:
    • Agnosias: Alteración del reconocimiento de los estímulos sensoriales.
    • Apraxias: Pérdida de la facultad de realizar movimientos coordinados para un fin determinado o pérdida de la comprensión del uso de los objetos ordinarios, lo que da lugar a comportamientos absurdos. Incapacidad para realizar movimientos útiles.
  • Distractibilidad.
  • Diskinesia: dificultad en los movimientos voluntarios.

Las contracturas musculares que se asocian con la Parálisis Cerebral conlleva que sea imposible que la articulación se mueva, pero también puede ocurrir que exista una falta de tono muscular, por lo que las articulaciones pueden dislocarse ya que los músculos no las estabilizan.

Nivel cognitivo

La Parálisis Cerebral Infantil (PCI) no tiene porqué suponer una afectación a nivel cognitivo, como tradicionalmente se ha creído, lo que ha abierto el camino a intervenciones psicológicas que lo han potenciado. Las personas que no son capaces de controlar bien sus movimientos, o no pueden hablar, a menudo se da por supuesto que tienen una discapacidad mental. Aunque algunas personas con Parálisis Cerebral tienen problemas de aprendizaje, esto no es siempre así, incluso pueden tener un coeficiente de inteligencia más alto de lo normal. Aproximadamente un tercio de los niños tienen un retraso mental leve, un tercio tiene incapacidad moderada o grave y el otro tercio restante es intelectualmente normal.

Alteraciones visuales

El problema visual más frecuente es el estrabismo (los ojos no están alineados) que puede necesitar ser corregido con gafas o, en los casos más graves, mediante una operación quirúrgica.

Los problemas visuales más serios son menos frecuentes. Algunos niños pueden tener un defecto que provoca  que la parte del cerebro que es responsable de la interpretación de las imágenes que el niño ve no funciona con normalidad. En pocos casos, el niño se puede quedar ciego pero en la mayoría de los casos los niños con este defecto sólo tienen dificultad para descifrar los mensajes que reciben desde sus ojos, por ejemplo, cuando aprenden a leer.

Comunicación

La capacidad de comunicarse de un niño afectado por Parálisis Cerebral va a depender fundamentalmente de su desarrollo intelectual, que hay que estimular desde el principio. Su capacidad de hablar también dependerá de la habilidad que adquiera para controlar los músculos de la boca, la lengua, el paladar y la cavidad bucal. Las dificultades para hablar que tienen los paralíticos cerebrales suelen ir asociadas a las de tragar y masticar.

Epilepsia

Afecta a uno de cada tres niños, es impredecible cuando puede ocurrir, pero puede ser controlada mediante medicación. Normalmente causan que los niños griten y seguidamente hay pérdida de la conciencia, sacudidas de las piernas y brazos, movimientos corpóreos convulsivos y pérdida del control de la vejiga. En el caso de convulsiones parciales simples hay sacudidas musculares, entumecimiento u hormigueo y en el caso de que sean complejas, la persona puede alucinar, tambalear o realizar movimientos automáticos y sin propósito, o manifestar una conciencia limitada.

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Diagnóstico

La identificación temprana de los bebés con Parálisis Cerebral, les da la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades. Gracias a la investigación biomédica existen técnicas diagnósticas mejores, más precisas.

Normalmente, las primeras señales de la Parálisis Cerebral aparecen antes de los 3 años de edad, y a menudo los padres son las primeras personas que sospechan que su niño no está desarrollando las destrezas motores normalmente. Con frecuencia, los niños con Parálisis Cerebral alcanzan con mayor lentitud las etapas del desarrollo como el aprender a rodar, sentarse, gatear, sonreír o caminar.  Los padres que por alguna razón estén preocupados por el desarrollo de su hijo deben ponerse en contacto con su médico, que podrá ayudarles a distinguir las variaciones normales en el desarrollo de un trastorno del desarrollo.

Imagen de prueba diagnóstica El médico debe realizar un examen de la capacidad motora y los reflejos del paciente.

Para poder realizar un diagnóstico correcto es necesario realizar:

Examen físico

Gracias a él, el médico obtiene los datos sobre los antecedentes prenatales y nacimiento del bebé. Normalmente, el diagnóstico no puede realizarse hasta que el niño tiene entre 6 y 12 meses, en el que el niño debería haber alcanzado ciertas etapas de desarrollo, como iniciar el andar, controlar las manos y la cabeza.

El médico debe verificar los síntomas descritos (desarrollo lento, tono muscular anormal y postura irregular), poner a prueba los reflejos del niño y observar la tendencia inicial en cuanto a la preferencia de mano.

Exámenes diagnósticos

Examen neurológico: evaluación de los reflejos y las funciones cerebrales y motoras.

Los reflejos son movimientos que el cuerpo hace de manera automática en respuesta a un estímulo específico. Por ejemplo, si se pone al recién nacido de espaldas y con las piernas sobre la cabeza, el bebé extenderá automáticamente sus brazos y hará un gesto que se llama el reflejo Moro (parecido a un abrazo). Normalmente, los bebés pierden este reflejo después de los 6 meses, pero aquellos con Parálisis Cerebral lo mantienen por períodos anormalmente largos. Este es sólo uno de los distintos reflejos que el médico puede verificar.

Otras pruebas:

  • Resonancia magnética (RM). Está alcanzando, rápidamente, un uso generalizado en la identificación de trastornos cerebrales. Esta técnica utiliza un campo magnético y ondas de radio en lugar de rayos X. La RM da mejores imágenes de estructuras o áreas anormales localizadas cerca de los huesos que el TAC.
  • Tomografía computerizada (TAC): utiliza una combinación de radiografías y tecnología computerizada para obtener imágenes de cortes transversales del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Se obtienen imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, huesos, músculos, tejido adiposo y de los órganos.
  • Ultrasonido. Esta técnica envía ondas de sonido al cerebro y utiliza el patrón de ecos para formar una imagen, o sonograma, de sus estructuras. El ultrasonido se puede utilizar en los niños antes de que los huesos del cráneo se endurezcan y se cierren. A pesar de que es menos precisa que el TAC y la RM, esta técnica puede detectar quistes y estructuras en el cerebro, es más barata y no requiere de períodos largos de inmovilidad.
  • Radiografía.
  • Estudios sobre la alimentación del bebé.
  • Electroencefalograma: se registra la actividad eléctrica cerebral mediante unos electrodos que se adhieren al cuero cabelludo.
  • Análisis de sangre.
  • Evaluación de la marcha.
  • Estudios genéticos.
  • Estudios metabólicos: se utilizan para evaluar la ausencia o falta de una enzima específica necesaria para mantener la función química normal del cuerpo.

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Pronóstico

La Parálisis Cerebral es un trastorno de por vida que requerirá cuidado a largo plazo, pero no afecta la expectativa de vida.

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Tratamiento

La Parálisis Cerebral no tiene tratamiento pero, con una atención adecuada que le permita mejorar sus movimientos, que le estimule su desarrollo intelectual y le permita alcanzar el mejor nivel de comunicación posible y que estimule su relación social, podrá llevar una vida plena y enteramente satisfactoria.

Los niños con Parálisis Cerebral y sus familias o ayudantes son miembros importantes del equipo de tratamiento y deben involucrarse íntimamente en todos los pasos de la planificación, toma de decisiones y la administración de los tratamientos. Diversos estudios han demostrado que el apoyo familiar y la determinación personal son dos de los factores más importantes que predicen cuáles de los individuos con Parálisis Cerebral lograrán alcanzar las metas propuestas a largo plazo. El dominar habilidades específicas, como el caminar correctamente, es un enfoque importante del tratamiento diario, pero la meta final debería ser ayudar a las personas  a evolucionar a la edad adulta de manera satisfactoria y conseguir la máxima independencia en la sociedad.

El niño debe ser controlado por un médico especialista en rehabilitación y tiene que ser valorado en forma periódica:

  • Inicialmente cada mes hasta que cumpla los 6 meses de edad.
  • De los seis a los doce meses: cada dos meses.
  • Semestralmente hasta los 2 años de edad ó en caso de presentar alteraciones neurológicas hasta que sea necesario y de acuerdo a su programa establecido.

Los padres deben de estar entrenados en cómo realizar los ejercicios y además deben de:

  • Conocer el desarrollo psicomotor normal del niño.
  • Aprender a observar las conductas del niño.
  • Conocer las técnicas de higiene y alimentación.
  • Conocer el programa de tratamiento domiciliario.

Los pilares del tratamiento de la Parálisis Cerebral son cuatro:

  • Terapia física.
  • Terapia ocupacional.
  • Logopedia. 
  • Escuela (o educación compensatoria).

Terapia física

Normalmente, la terapia física comienza en los primeros años de vida, inmediatamente después de haber realizado el diagnóstico. Se utilizan combinaciones específicas de ejercicios para conseguir tres metas fundamentales:

  • Prevenir el deterioro o debilidad de los músculos por la falta de uso (atrofia).
  • Evitar la contractura, en la que los músculos de inmovilizan en una postura rígida y anormal.
  • Mejorar el desarrollo motor del niño.

La contractura muscular es una de las complicaciones más frecuentes y graves de la Parálisis Cerebral y se produce cuando los músculos se encogen debido a un tono muscular anormal y a la debilidad asociada a la enfermedad. Se encuentra limitado el movimiento de las articulaciones y puede causar la pérdida de las habilidades motoras adquiridas previamente. La terapia física sola o combinada con aparatos especiales (aparatos ortopédicos) puede prevenir esta complicación mediante el estiramiento de los músculos afectados. Si el niño tiene tendones espásticos en la corva (tendones en la parte posterior de la rodilla) el terapeuta y los padres deben animar al niño a sentarse con las piernas extendidas.

Un programa que se utiliza normalmente en la terapia física, que logra mejorar el desarrollo motor del niño, es la técnica Bobath. Este programa consiste en inhibir los esquemas de movimiento patológico e influir en el tono muscular para facilitar el movimiento. Otro método de terapia física es la realización de "patrones", que se basa en el principio de que las destrezas motoras deben enseñarse en la misma secuencia que se desarrollan normalmente. Sin considerar la edad del niño, al niño se le enseña movimientos elementales como impulsarse para ponerse de pie y gatear antes de enseñarle a caminar. Realmente no hay estudios que demuestren la eficacia de este método.

La terapia física debe ser sólo uno de los elementos de un programa de desarrollo infantil en el que se tienen que incorporar auténticos esfuerzos para conseguir un ambiente estimulante, variado y rico, ya que el niño con Parálisis Infantil, al igual que cualquier niño,  necesita de nuevas experiencias e interacción con el mundo exterior para poder aprender. Cuando el niño alcanza la edad escolar, la terapia se distancia del desarrollo motor temprano y se concentra en preparar al niño para la asistencia a las clases, ayudándole a dominar las actividades de la vida diaria y aumentar al máximo su capacidad de comunicación. 

Hay que preparar al niño para la asistencia al colegio a base de mejorar su capacidad de sentarse, moverse independientemente o en silla de rueda y prepararle para poder realizar tareas específicas como puede ser el escribir.

Terapia ocupacional

El terapeuta ocupacional debe enseñarle a realizar destrezas tales como comer, vestirse o usar el baño, que aumenta la confianza en sí mismos y la autoestima.

Logopedia

Si existen problemas para comunicarse, el logopeda debe identificar las dificultades específicas y trabajar para superarlas mediante un programa de ejercicios.

Terapia de conducta

Utiliza teoría y técnicas psicológicas para aumentar las habilidades del niño. Sirve de complemento a la terapia física, ocupacional y del habla. En muchas ocasiones se utilizan métodos de premios, elogios, etc.

Los principales profesionales que atenderán a su hijo desde el principio serán:

  • Médico neonatólogo.
  • Pediatra.
  • Fisioterapeuta. Suelen utilizar métodos como el ejercicio, la manipulación, el calor y los masajes para ayudar a que su hijo desarrolle unas pautas correctas de movimiento. También pueden aconsejarle sobre la mejor manera de llevar, coger o colocar a su hijo, y de cómo aprender a sentarse, permanecer de pie o caminar. Mediante la fisioterapia se fortalecen los músculos, facilita el caminar y evita las contracturas en las articulaciones. Mediante la terapia ocupacional el niño aprende actividades cotidianas como comer, vestirse, etc.
  • Trabajador social.
  • Más adelante, será necesaria la participación de otros profesionales como los pertenecientes a los Equipos de Orientación Psicopedagógica, que se encuentra compuesto por:
  • Psicólogos y Pedagogos. Ambos se encargan de la evaluación psicopedagógica de los niños para saber sus necesidades educativas especiales y orientarles hacia la modalidad de escolarización más adecuada, así como proponerles los centros en los que podrían escolarizarse.
  • Logopedas. Durante los primeros meses de vida puede tratar a su hijo si tiene problemas para comer o beber y más adelante para hablar, del uso del lenguaje o de comprensión, tanto del lenguaje escrito como del hablado.
  • Asistentes Sociales.

Objetivos

Los objetivos del tratamiento deben ir encaminados a:

  • Normalizar el tono muscular, por lo que se deben realizar movimientos terapéuticos específicos y no sólo ejercicios, para poder lograr el control de puntos clave: cabeza, cuello, gateo, caminar, etc.
  • Inhibir los patrones de postura refleja anormal. Facilitar las reacciones de enderezamiento y equilibrio, así como el uso de férulas y aditamentos inhibitorios.
  • Facilitar las posturas adecuadas y los movimientos normales.

Cirugía ortopédica:

Puede ajustar la posición de los tendones o fusionar las articulaciones.  En caso de presentar complicaciones ortopédicas se deben de valorar en forma individual y una vez detectadas las secuelas se debe de canalizar al servicio de ortopedia pediátrica para la evaluación correspondiente.

Se recomienda cuando las contracturas son lo suficientemente severas como para causar problemas de movilidad. Se alargan los músculos y tendones que están proporcionalmente demasiado cortos, pero primero hay que identificarlos y no siempre es fácil. Piense que para dar dos pasos es necesario la coordinación de más de 30 músculos principales trabajando en el momento adecuado y con la fuerza correcta. Los médicos tienen una nueva herramienta llamada "análisis de la manera de andar", que permite reconocer las anormalidades en el paso, localizar los músculos implicados y distinguir los problemas reales de los ajustes que realiza la persona para compensar el paso defectuoso. Se combinan cámaras que graban al paciente caminando, computadoras que lo analizan, unas planchas que detectan cuándo los pies tocan el suelo y una técnica especial que detecta la actividad muscular llamada electromiografía.

El alargar el músculo lo convierte en más débil, por lo que la cirugía para corregir contracturas requiere muchos meses de recuperación y se intenta reparar el mayor número de músculos afectados en la misma intervención y, si es necesaria más de una, acortarlas en el tiempo lo más posible.

Rizotomía selectiva

Con esta técnica se intenta reducir la espasticidad en las piernas reduciendo la cantidad de estímulo que llega a los músculos a través de los nervios. Los médicos tratan de localizar y cortar selectivamente algunas de las fibras nerviosas "sobreactivadas". Recientes investigaciones estudian la eficacia de esta técnica.

Otras técnicas

Están en estudio diferentes técnicas quirúrgicas, como la talatomía estereotáctica, para comprobar su eficacia.

Ayudas mecánicas

Desde un calzado especial hasta computadoras para comunicarse, los artefactos y máquinas especiales en el hogar, la escuela y el lugar de trabajo, pueden ayudar al niño o al adulto con Parálisis Cerebral a superar sus limitaciones.

Incontinencia

La incontinencia urinaria es un problema frecuente en la Parálisis Cerebral, debido a la falta de control de los músculos que controlan la vejiga. La incontinencia puede presentarse como:

  • Micción involuntaria después de acostarse (enuresis).
  • Micción incontrolada durante las actividades físicas (incontinencia del estrés).
  • Goteo lento.

Existen diferentes tratamientos como ejercicios especiales, bioretroalimentación, fármacos, cirugía o aparatos que se implantan quirúrgicamente para reemplazar a ayudar a los músculos afectados.

Terapia farmacéutica

Control convulsiones

Existen medicamentos que se muestran muy eficaces para el tratamiento de las convulsiones que con cierta frecuencia se asocian a la Parálisis Cerebral. Estos fármacos se indican dependiendo del tipo de convulsión, no hay uno que controle todos los tipos de convulsiones e incluso distintas personas con el mismo tipo de convulsión pueden requerir diferentes medicamentos. Su médico le indicará cual es el más indicado en su caso.

Espasticidad

En determinadas ocasiones, sobre todo después de una cirugía, se utilizan medicamentos para el control de la espasticidad. Los tres utilizados más habitualmente son:

  • Diacepan: actúa como relajante muscular y del sistema nervioso.
  • Baclofen: bloquea las señales transmitidas desde la médula espinal para contraer la musculatura.
  • Dantrolina: interfiere con el proceso de contracción muscular.

Administrados por vía oral pueden reducir la espasticidad durante periodos cortos de tiempo, pero no han demostrado su efectividad a largo plazo y, además, pueden producir efectos secundarios significativos como adormecimiento.

En algunas ocasiones se inyecta alcohol en el músculo para reducir la espasticidad por un periodo corto de tiempo. Esta técnica se utiliza cuando el médico necesita corregir una contractura que se está desarrollando; el músculo se debilita durante varias semanas y puede dar tiempo a alargar el músculo mediante refuerzos metálicos, terapia, etc. Si la contractura se detecta con suficiente antelación se puede evitar la cirugía.

Existen diferentes vías de investigación con fármacos que pueden ser útiles para el control de la espasticidad.

Control movimientos anormales

En aquellas personas con la forma atetoide de Parálisis Cerebral se les puede administrar un grupo de medicamentos que ayudan a reducir los movimientos anormales. Son los denominados Anticolinérgicos, que reducen la actividad de la acetil colina (mensajero químico que comunica a determinadas células para provocar la contracción muscular).

Programa en domicilio

A los padres hay que informarles y asesorarles sobre el tipo de ejercicios y actividades que tiene que realizar el niño y debe adecuarse a las necesidades de cada uno.

El programa se puede dividir en tres fases:

Primera fase

Consiste en la estimulación perceptiva múltiple de las áreas visual, auditiva, gustativa y olfativa, estimulación de movimientos activos de los cuatro miembros, estimulación de reacciones de enderezamiento de cuello, posiciones de supino (con el dorso hacia abajo) y prono (dorso hacia arriba), estimulación de cambios de supino a prono.

Segunda fase

Estimulación senso – perceptiva múltiple, estimulación cinestésica en pelota, estimulación de la coordinación ojo – mano, mano – boca, estimulación de equilibrio de cuello y tronco e inicio de cambios de prono a supino.

Tercera fase

Continuar con la estimulación senso – perceptiva múltiple, estimulación de equilibrio de tronco en posición de sentado, estimulación de las reacciones de equilibrio, esquema corporal, integración de reflejos de defensa, estimulación de la presión consciente y coordinación viso - motriz.

Sin entrar en consideración en la edad del paciente o tipo de terapia utilizada, el tratamiento no finaliza cuando el paciente sale de la consulta o del centro de tratamiento. El terapeuta debe ser el entrenador que enseña a los padres y a los niños la estrategia y los ejercicios que pueden ayudar a desenvolverse en la casa, en la escuela y en la sociedad en general. Según avanza la investigación, los médicos y los padres pueden tener la esperanza de conseguir nuevas formas de tratamiento y mejor información sobre qué terapia es la más eficaz en cada caso en particular.

Control de otros problemas

Babeo

El babeo se produce por un control inadecuado de los músculos de la garganta, la boca y lengua. Puede producir dos problemas:

  • Irritación de la piel.
  • Problemas de índole social, que puede conducir al aislamiento en algunos niños.

Se han probado diferentes medicamentos para su control, pero no existe ninguno que ayude siempre. Los denominados fármacos Anticolinérgicos disminuyen el flujo de saliva pero puede producir efectos secundarios importantes como sequedad de boca y dificultad en la digestión de los alimentos.

Algunas personas se benefician de una técnica llamada bioretroalimentación, que les avisa cuando están babeando o cuando hay problemas para controlar los músculos que hacen que cerremos la boca. Esta terapia puede funcionar bien si tiene una edad mental mayor de tres años, se encuentra motivado a controlar el babeo y entiende que no es socialmente aceptado.

Deglución

Los problemas motores en la boca pueden provocar dificultades para comer y tragar, conduciendo a una desnutrición, que los hace más vulnerables a las infecciones y a un posible retraso en el crecimiento y desarrollo. Cuando comer resulta realmente difícil, le puede ayudar el terapeuta estableciendo dietas especiales y adiestrándole con nuevas técnicas.

En casos graves le pueden recomendar un tubo de alimentación que lleva los alimentos y nutrientes a través de la garganta hacia el estómago o una gastrostomía en la que una abertura quirúrgica conduce un tubo directamente al estómago.

Se encuentran en marcha diferentes y prometedoras líneas de investigación para la prevención y tratamiento de la Parálisis Cerebral que tiene que hacernos sentir optimistas.

El principal objetivo en el tratamiento de la Parálisis Cerebral es conseguir que la persona alcance el máximo grado de independencia de acuerdo a la potencialidad individual.

Aunque las personas con discapacidad se enfrentan a limitaciones de los espacios físicos o barreras de la vida social, pueden llegar a tener una vida plena, si la sociedad invierte en crear el ambiente y la cultura de aceptación para lograr su integración. Un paso importante tiene que ser la educación de la población para conseguir solucionar un problema que, por desgracia, se da con mucha frecuencia, la integración social de la persona.

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Medidas preventivas

El riesgo de que su hijo padezca de Parálisis Cerebral disminuye cuando:

  • Ha existido un buen cuidado prenatal, ya que se puede evitar los partos prematuros, bajo peso al nacer y las infecciones en la madre.
  • La madre debe estar vacunada de la rubeola.
  • Trauma en la cabeza. Se puede evitar el daño a la cabeza con la utilización de asientos infantiles de seguridad en el automóvil y casco cuando  manejen bicicletas.  Además, el sentido común en el hogar, como supervisar a los niños al bañarse y guardar productos tóxicos fuera de su alcance, puede reducir el riesgo de lesiones accidentales.
  • Ictericia. Se puede tratar la ictericia del recién nacido con fototerapia. En la fototerapia, los bebes son expuestos a luces azules especiales que descomponen los pigmentos biliares, previniendo su aumento y su amenaza al cerebro. En los pocos casos donde este tratamiento no es suficiente, los médicos pueden corregir la anomalía con una transfusión de sangre.
  • Incompatibilidad Rh. Se puede identificar fácilmente la incompatibilidad Rh con un sencillo análisis de sangre a las madres y, si es necesario, a los padres. Esta incompatibilidad sanguínea no suele producir ningún problema durante el primer embarazo ya que el cuerpo de la madre generalmente no produce los anticuerpos indeseables hasta después del parto. En la mayoría de los casos, un suero especial administrado después de cada parto puede prevenir la producción indeseable de estos anticuerpos. En casos poco frecuentes, como cuando una mujer embarazada desarrolla los anticuerpos durante su primer embarazo o la producción de anticuerpos no se evita, los médicos pueden minimizar los problemas observando de cerca al niño en desarrollo y, cuando sea necesario, administrar una transfusión al niño todavía se encuentra en el vientre o una transfusión de intercambio después del parto (en la que se reemplaza una gran cantidad de la sangre del recién nacido).

Como en la mayoría de los casos la causa de la Parálisis Cerebral se desconoce, poco puede hacerse actualmente para prevenirla. A medida que los investigadores conozcan más sobre las causas de la Parálisis Cerebral a través de la investigación básica y clínica, los médicos y padres estarán mejor preparados para prevenir este trastorno.

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Rehabilitación

Un adecuado plan de rehabilitación debe incluir un programa de estimulación temprana múltiple, desde el nacimiento hasta los dos años de edad y debe proporcionar al niño la experiencia necesaria para desarrollar al máximo su potencial psicomotor. Se debe elaborar un programa de estimulación especializada y correctiva adecuado a su lesión. Si un niño no recibe los estímulos necesarios, sufrirá graves retrasos en su desarrollo psicomotor. No debe consistir en un entrenamiento para realizar funciones específicas, sino una interrelación con todas las áreas donde se va a desenvolver el niño y mejorar sus habilidades motoras y estimular la conducta adecuada a su edad, propiciando la interacción personal y social.

Objetivos de la estimulación temprana

  • Facilitar desde el nacimiento del niño las condiciones fisiológicas, educativas, sociales y recreativas que favorezcan su crecimiento y desarrollo integral.
  • Proporcionar los instrumentos básicos que estimulen los procesos de maduración y aprendizaje.
  • Fomentar el espíritu de curiosidad y la capacidad de observación para la comprensión e interpretación del mundo que lo rodea.

Áreas a estimular

Cada área se debe estimular de manera adecuada, sin llegar al exceso, y estimularlo constantemente, por lo que es muy importante la ayuda de los padres para poder continuar el tratamiento en su casa.

Socialización

Proceso sociocultural permanente en el que la persona aprende los diferentes papeles, hábitos y comportamientos necesarios para hacer frente a las responsabilidades cotidianas.

Psicomotricidad

El niño necesita adquirir ciertas habilidades psicomotoras que le permitan un desarrollo integral. Se consideran las siguientes áreas:

  • Motora gruesa: favorece el desarrollo motor y el equilibrio, fortaleciendo los músculos del cuello, espalda y miembros superiores. Se debe conseguir que sujete bien la cabeza, que camine solo, subir y bajar escaleras, saltar, agacharse, etc.
  • Motora fina: favorecer la coordinación viso – motora, los movimientos de las manos se tienen que transformar en punto de atención, un objeto se debe convertir en algo para mirar, intentar cogerlo y posteriormente manipularlo. El niño debe ir adquiriendo habilidades según su etapa de desarrollo.
  • Esquema corporal: el niño debe conocer su propio cuerpo y conocer la situación de las diferentes partes.
  • Lenguaje.

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