Viviendo con trasplante y diálisis renal 

Viviendo

Cuando una persona tiene que entrar en un programa de diálisis, ha llegado a un punto de deterioro de la función renal importante, por lo que su organismo ha estado sufriendo en lo orgánico y en lo psicológico las consecuencias del llamado Síndrome Urémico con todas sus repercusiones.

Psicológicamente, llegar a esta situación de una manera brusca, es un fuerte golpe para el paciente y su familia, que deben asumir una situación para la que nunca se está suficientemente preparado.

A partir de ahora va a ser necesario acudir a un centro de diálisis para sustituir la función renal que se ha perdido como la única forma de seguir viviendo o en espera de tener acceso a otras formas de sustitución de la función renal, como la diálisis peritoneal automatizada o trasplante renal.

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Calidad de vida

Imagen simbólica de mujerEn cuanto a los síntomas, las cargas que supone la enfermedad y la calidad del sueño, la diálisis peritoneal ambulatoria tiene diferencias a su favor con respecto a la hemodiálisis, ya que al realizarse el tratamiento mientras duerme, es percibido como menos exigente para él y su familia.

La calidad de vida de cada persona se va a determinar, en gran parte, de cómo haya sido preparada y de cuánto hayan sido evitados algunos factores de riesgo en la etapa pre-dialítica. Es conveniente llegar a la diálisis con un buen conocimiento de la enfermedad. La asistencia y el apoyo emocional y psicológico es fundamental para afrontar el impacto que significa el tratamiento y su condición de crónico.

El trasplante renal se considera como la modalidad terapéutica que favorece una mejor calidad de vida, tanto desde una dimensión objetiva como subjetiva. La mejoría clínica, que se observa en los pacientes trasplantados, tiene una repercusión en su estado emocional y en la adaptación social de los mismos, así como en la percepción subjetiva de salud. El 80-85% de los trasplantados presenta una capacidad funcional normal, mientras que este porcentaje es menor en los pacientes en diálisis. Otros estudios confirman la mejoría psicológica en los pacientes trasplantados, señalando una evolución positiva en autoestima, independencia, sentimiento de control de su destino y depresión; de todos modos, lo que si se observa es un importante nivel de ansiedad, posiblemente por el miedo a la pérdida del injerto.

Otro factor fundamental en el bienestar social sería la rehabilitación laboral. Aproximadamente el 65% de los pacientes en hemodiálisis trabajan (tiempo parcial o completo) un año antes del inicio del tratamiento y, tras iniciarse éste, el porcentaje de enfermos que trabajan desciende de forma espectacular, alcanzando solamente el 25% de los afectados. Este descenso no es tan importante entre los trasplantados (65% antes del inicio del tratamiento y 46% después).

Algunos autores hablan de porcentajes de hasta el 82% de enfermos trasplantados (5-9 años post-trasplante renal), que trabajan o estudian.

En nuestro ámbito el porcentaje de trasplantados activos es superior al de los pacientes en hemodiálisis, alcanzando tasas superiores al 50 %.

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Intimidad

Muchos pacientes que están en tratamiento con diálisis tienen una disminución del deseo para la actividad sexual debido a cambios en su salud física y también emocional. Se puede dar imposibilidad o dificultad para mantener una erección. En el caso que se identifique que los problemas de erección son físicos, hay varias posibilidades de tratamiento, desde las prótesis de pene a medicación.

No hay una sola causa que lo provoque, la tensión y la ansiedad debido a la enfermedad, el tratamiento recibido, la anemia que se asocia frecuentemente, puede alterar su deseo y capacidad sexual. La depresión, que puede acompañar a la enfermedad, es un factor importante que se relaciona frecuentemente con una disminución de la actividad sexual. Es un problema que requiere de comunicación, no lo sufra en silencio.

La pérdida de la libido (deseo sexual) y de la menstruación, o la aparición de trastornos menstruales, son habituales en enfermas con insuficiencia renal tratadas con diálisis. Por las alteraciones hormonales se puede producir una falta de humedad vaginal, que provoca dolor al realizar el acto sexual. La utilización de lubricantes solubles en agua pueden ser muy eficaces.

El trasplante renal produce una rápida normalización de las hormonas que causaron estas alteraciones y la mujer trasplantada recupera la libido y la fertilidad.

En la sexualidad intervienen muchos factores y, quizás, el más importante sea la sensación de intimidad, la comunicación, las confidencias, los proyectos comunes, etc.; en la vida sexual de una pareja no siempre va incluida la cópula. Muchas personas vinculan sexualidad con cópula y la sexualidad tiene muchos más aspectos, implica una amplia gama de actividades que puede o no incluir la cópula, como caricias, besos, abrazos, que proporcionan sensaciones de proximidad, calor y estar satisfecho contigo y con tu pareja.

Los pacientes y su pareja pueden temer que la actividad sexual pueda afectar su salud. No tiene por qué haber ninguna limitación en el caso de diálisis o trasplante, sólo las que usted se imponga por la tensión que le suponga o el nivel de debilidad que tenga.

Hay muchas formas de expresión sexual, que requieren menos consumo de energía y son totalmente satisfactorias.

Solicite ayuda, de su pareja, de su médico o terapeuta habitual. Las asociaciones de pacientes y el hablar con personas con su mismo problema puede ser muy beneficioso. Si no está contento con su vida sexual y su vida íntima, no lo calle. Su satisfacción personal tiene que formar parte de su tratamiento.

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Embarazo

La mayoría de las pacientes que se encuentran sometidas a diálisis no tienen periodos menstruales regulares y las posibilidades de embarazo son escasas. La incapacidad de tener un bebé puede crear una sensación de pérdida, sobre todo en una sociedad en la que se espera que una pareja debe tener descendencia. Si no poder tener hijos le supone un problema importante, existen otras opciones, como puede ser la adopción.

Las pacientes sometidas a diálisis que tengan ciclos menstruales regulares y, por tanto, posibilidad de quedar embarazadas, deben utilizar algún método de control de natalidad. La píldora no debe ser utilizada en caso de tensión arterial alta.

En el caso de una mujer que ha recibido un trasplante, generalmente tiene periodos más regulares y la posibilidadde embarazo aumenta considerablemente. De todas maneras, no se recomienda el embarazo hasta después de pasado un año del trasplante, hasta que la función renal se estabilice y la dosis de medicación se reduzca. En algunas ocasiones no se recomienda el embarazo por la posibilidad de riesgo para la madre o por la viabilidad del feto. En el periodo inicial tras el trasplante, la dosis de tratamiento anti-rechazo es alta, pero una vez que se reduce la cantidad, no parece tener efectos negativos sobre el niño. Sin embargo, los efectos secundarios a largo plazo son desconocidos. El embarazo en una mujer que ha recibido un trasplante siempre se considera de riesgo.

Póngase en contacto con su centro de planificación familiar donde le asesorarán sobre el método más adecuado en su caso. En caso de no querer tener hijos, lo más recomendable es una ligadura de trompas o una vasectomía de su pareja, el DIU no es recomendable por la posibilidad de infecciones que se pueden dar al estar tomando medicación inmunosupresora para evitar el embarazo.

Hasta ahora se ha aconsejado que la lactancia del niño sea artificial, ya que la leche materna vehicula los medicamentos que toma la madre. Hay grupos que opinan que las concentraciones de inmunosupresores en la leche materna están por debajo de los niveles tóxicos, por lo que es posible la lactancia materna.

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Nutrición

Imagen de botella de lecheEn la Insuficiencia Renal Crónica (IRC) se producen una serie de alteraciones metabólicas y nutricionales que favorecen el desarrollo de malnutrición. Con la diálisis se corrige en parte estas alteraciones, pero se generan también otros cambios metabólicos que pueden hacer que empeore el estado nutricional.

Las personas que se encuentran sometidas a diálisis peritoneal tienen una alta prevalencia de malnutrición, cuya prevención y tratamiento parte de una identificación precoz, que se inicia en el periodo pre-dialítico.

Prevención de la malnutrición

Es importante que la ingesta de macro nutrientes (proteínas e hidratos de carbono) y de micro nutrientes (vitaminas y oligoelementos) sea suficiente. Un déficit nutricional puede pasar desapercibido durante bastante tiempo antes de dar ningún síntoma.

  • Proteínas: al menos 1.2gr./kg. de peso.
  • Aporte energético: mínimo 32 Kcal./kg. De esta energía, de un 35 a un 50% debe corresponder a la ingesta de grasas con predominio de ácidos grasos poliinsaturados.
  • Ingesta de agua y sal individualizados
  • Puede ser necesario un suplemento de calcio para lograr una ingesta diaria de 800 a 1000 mg.
  • Se recomiendan de 200 a 300 mg diarios de magnesio.
  • Individualizar las necesidades diarias de vitamina D, ácido fólico, complejo vitamínico B y oligoelementos.

Cuando las medidas preventivas son insuficientes, se puede intentar mejorar el estado nutricional con el empleo de suplementos nutricionales:

  • Orales: eficaces a dosis de proteínas de 15 gr./día. Cuando se toman a largo plazo, se toleran mal.
  • Intraperitoneales: se utiliza una mezcla de aminoácidos esenciales y no esenciales. Está limitada la cantidad que se puede utilizar a 2-4 l y puede requerir un incremento de la cantidad de diálisis que recibe el paciente.
  • Factores de crecimiento recombinantes (Hormona del crecimiento y la Somatomedina C): los resultados son dispares y tienen bastantes efectos secundarios. Parece que son más efectivos a dosis bajas y asociados.

El mantenimiento de un estado nutricional normal es uno de los principales factores que condicionan la supervivencia. Para prevenir el desarrollo de malnutrición se recomienda:

  • Procurar que la dieta contenga una cantidad adecuada de proteínas, calorías, vitaminas y oligoelementos.
  • Evaluar cada dos o tres meses el estado nutricional.
  • Medir la Función Renal Residual cada 3 meses.
  • Disminuir en lo posible la toma de medicaciones.
  • Controlar las enfermedades que puedan acompañar.

Los alimentos contienen las proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas , sales minerales y el agua que son imprescindibles para vivir. Todas estas sustancias producen una serie de residuos que son eliminados en parte por los riñones. Cuando los riñones no funcionan correctamente, se acumulan y puede ser perjudicial para la salud.

Para evitar esta situación, se recomiendan dietas especiales dependiendo de la etapa de la enfermedad. Cumplir la dieta recomendada es esencial y forma parte del tratamiento que le pongan.

Nutrición en prediálisis

En esta etapa se pueden presentar síntomas tipo:

  • Vómitos.
  • Picores.

En esta etapa suele recomendarse una dieta:

Pobre en proteínas y fósforo. Restringa la ingesta de leche, queso, las nueces y las bebidas gaseosas, pues son ricas en fósforo.
  • Rica en hidratos de carbono.
  • Restricción de la sal.
  • Toma de líquidos en relación con la cantidad que se orine.
  • Precaución con los alimentos ricos en potasio, como la fruta, las verduras, hortalizas, chocolate, etc.

Nutrición en hemodiálisis

  • Mayor aporte de proteínas porque la hemodiálisis se encarga de eliminar los desechos.
  • Restringida la cantidad de líquidos, ya que se eliminan sólo una vez cada dos días. La retención de líquidos puede provocar un aumento de la tensión arterial.
  • Vigilar el peso, que no puede exceder de dos kilos entre sesiones.
  • Vigilar los alimentos y bebidas ricas en potasio.
  • Hay que tomar una medicación que evita que se absorba demasiado fósforo de los alimentos.

Nutrición en diálisis peritoneal

  • El aporte de proteínas puede ser mayor que en la prediálisis.
  • Hay menos probabilidades que se acumulen desechos y líquido ya que la diálisis se realiza en casa las 24 horas del día.
  • Hay que tomar una medicación que evite que se absorba demasiado fósforo de los alimentos.
  • Se puede tomar líquido libremente, en función de la sed que se tenga.
  • Evitar la obesidad.

Nutrición en el trasplante

  • Prevenir la obesidad, el aumento de grasas y la retención de líquidos.
  • La dieta es bastante libre pero se restringe el consumo el sal.
  • La medicación puede hacer que aumente el apetito y ganar peso. Vigílelo.

Oligoelementos

Los minerales son elementos químicos inorgánicos, que intervienen en numerosos procesos orgánicos necesarios para el crecimiento y la salud. Distintos minerales forman parte esencial de las enzimas y participan en numerosas funciones del organismo: transporte de oxígeno, coagulación, contracciones musculares, etc.

Hay que distinguir entre minerales y oligoelementos. Cuando para el organismo son necesarios más de 100 mg/d del elemento, éste se denomina mineral, pero si las necesidades diarias son menores a 100 mg/d se denomina oligoelemento. No obstante estas limitadas dosis transforman a algunos de ellos en esenciales. Su ausencia da lugar a alteraciones estructurales y fisiológicas, que pueden prevenirse a través de la adecuada administración.

Los oligoelementos esenciales tienen que cumplir una serie de requisitos:

  • Si la ingesta es insuficiente se producen deficiencias funcionales que se recuperan cuando su ingesta es la adecuada.
  • El organismo no puede crecer ni completar su ciclo vital sin la presencia de ese elemento.
  • Tiene influencia directa sobre el organismo y está involucrado en el proceso metabólico.
  • El efecto total del elemento considerado no puede ser obtenido por ningún otro elemento.

Los elementos esenciales son los siguientes: zinc, selenio, cobre, manganeso, cromo, molibdeno, fluor, hierro, cobalto, etc.

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