Estreñimiento 

Descripción:

Es la alteración del ritmo intestinal contraria a la diarrea, esto es la evacuación de unas heces excesivamente secas, escasas o infrecuentes (menos de una deposición cada dos días).

Se incluye también en la definición cuando la defecación es dolorosa, molesta o cuesta esfuerzo.

Puede decirse que es un mal propio de la civilización, en estrecha relación con las modificaciones de la dieta producidas en los países desarrollados: gran ingesta de alimentos refinados e industriales, con un exceso de proteínas y bajo aporte de legumbres, frutas y verduras frescas.

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Causas y frecuencia de la enfermedad:

Se trata de un problema muy frecuente en la sociedad actual siendo generalmente idiopático (sin causa conocida), aunque se sabe que está relacionado con:

Ciertos hábitos dietéticos incorrectos (una alimentación pobre en fibra vegetal y escasos líquidos).

Condicionantes sociales (falta de tiempo para establecer un hábito de defecación adecuado, a horas fijas).

Determinadas características psicológicas (como la personalidad obsesiva).

Con mucha menor frecuencia, el estreñimiento puede ser el síntoma de un trastorno orgánico bien determinado, y desaparece una vez corregido este.

Así, existen estreñimientos motivados por lesiones del tubo digestivo (enfermedad inflamatoria intestinal, cáncer de colon, fisura anal, enfermedad de Hirschprung), por alteraciones endocrino-metabólicas (fallo del tiroides, hipercalcemia, fallo renal), y por el consumo de ciertos medicamentos que paralizan el tubo digestivo (efecto indeseable muy común entre los ancianos).

Causas del estreñimiento:

  • Dieta pobre en fibra.
  • Ingesta escasa de líquidos.
  • Colon irritable.
  • Diverticulitis.
  • Hemorroides.
  • Fisura anal.
  • Absceso perianal.
  • Hipotiroidismo.
  • Fármacos.
  • Hernia obstruida.
  • Obstrucción intestinal.
  • Tumores.

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    Diagnóstico:

    Es importante, antes de diagnosticar un estreñimiento como idiopático, realizar un estudio que descarte causas curables y que suele consistir en:

    • Analítica de sangre.
    • Tacto rectal.
    • Estudio de sangre oculta en heces.
    • Enema opaco.
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    Prevención:

    El estreñimiento en el paciente anciano:

    En primer lugar habrá que consultar con un médico para descartar una causa orgánica o medicamentosa. En un segundo momento se instaurará el tratamiento que sea más cómodo y sencillo para la persona y que le ayude a mejorar su calidad de vida. Es importante que el médico conozca los hábitos alimenticios, los fármacos y la ingesta de laxantes de forma crónica.

    El abuso de fármacos es la causa más frecuente de estreñimiento en el anciano y en particular el abuso de los laxantes, antidepresivos, tranquilizantes mayores y diuréticos. En algunas ocasiones si se verifica el estreñimiento es necesario inspeccionar el ano mediante un tacto rectal o bien mediante alguna prueba como un enema de bario o un tránsito.

    Consejos.

    • El estreñimiento puede ser resuelto hasta en un 60% de los casos modificando la dieta y con unos cuidados generales, es decir con medidas no farmacológicas.
    • Medidas Generales para combatir el estreñimiento:
    • Mejorar la adaptabilidad al medio:
    • Estimular la responsabilidad y facilitar la accesibilidad al baño. En el caso de no poder acceder a él facilitar la intimidad personal antes que promover la utilización de cuñas.

    Dieta:

    Consumir alimentos ricos en fibra que se acompañarán de un aporte líquido suficiente de al menos 1-1,5 litros. Tabla I.

    • El consumo de café y de té estimula el peristaltismo intestinal y pueden ser consumidos sin abusar de ellos.
    • La tan famosa fibra procede de los azúcares no absorbibles que están en la pared de la célula vegetal y que no se pueden digerir. Por tanto en el intestino la fibra retiene agua, si esta se ingiere en cantidad suficiente, aumentando el bolo fecal y provocando la defecación. La fibra también promueve la colonización de las bacterias que fermentan las heces produciendo gas y agua que también contribuyen a aumentar el bolo fecal.
    • La cocción de las verduras y hortalizas no disminuye la cantidad de fibra sino que la aumenta al convertir el almidón en formas no absorbibles. Esto tiene gran interés para las personas con dificultades en la masticación o en los alimentados a través de sonda que pueden consumir la fibra cocida y triturada.
    • Las frutas pueden ser consumidas tanto frescas como asadas o en compota. La miel, la mermelada por su alto contenido en azúcares producen un incremento en la luz intestinal del lactobacilli, un germen que modifica las condiciones del medio y estimula la motilidad intestinal.
    • Un cambio brusco en la dieta con la introducción de fibra puede motivar un estímulo demasiado intenso, provocando un fuerte dolor cólico y síntomas dispépticos por lo que es recomendable la introducción progresiva y de forma preferible en forma de puré. En las personas diagnosticadas de colon irritable se desaconseja el incremento en la dieta de legumbres y verduras. En estas personas el aporte se realizará en forma de pasta italiana junto con el tratamiento sintomático del dolor con antiespasmódicos.

    Ejercicio físico:

    • Promover el paseo diario o ejercicio programados en personas encamadas.
    • Entrenamiento intestinal:
    • Educar al intestino a un horario fijo mediante una serie de hábitos rutinarios que induzcan la defecación como la ingesta matinal y en ayunas de uno o dos vasos de agua tibia o zumo de frutas. Con un horario regular de comidas, ejercicio y una alimentación cuidada. En el plazo de un mes se puede conseguir reajustar el reflejo de la defecación.
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    Tratamiento:

    Una vez que el médico ha excluido las causas tratables en un estreñimiento, el tratamiento depende en gran medida de la disciplina y voluntad del paciente en adoptar hábitos intestinales saludables, a saber:

    Aumento de fibra vegetal en la dieta, tomando con frecuencia fruta, verdura, legumbres, arroz sin descacarillar, pan integral y otros alimentos ricos en fibra, como el muesli. Si es preciso se complementa la dieta con fibra no absorbible natural (como el salvado de trigo) o en comprimidos preparados (fáciles de obtener en herbolarios, farmacias y tiendas de alimentación bien surtidas).

    Beber agua o zumos abundantes, en torno a dos litros diarios.

    Realizar un ejercicio físico moderado y diario (caminar, carrera suave, bicicleta o natación).

    Establecer un hábito diario de la defecación, preferiblemente a la misma hora, sin prisas ni agobios.

    En algunos casos rebeldes a lo anterior se pueden utilizar, por prescripción médica, algunos laxantes incrementadores de la masa fecal como los mucílagos derivados de ciertas algas, que retienen humedad en las heces, manteniéndolas blandas y voluminosas. El resto de laxantes están contraindicados generalmente, pues actúan irritando el tubo digestivo o provocando su movilidad forzada. Aunque resultan eficaces, este mecanismo de acción produce una especie de “dependencia” al fármaco que hace casi imposible su retirada posterior.

    Medidas farmacológicas: laxantes:

    Siempre deben ser prescritos por el médico.

    Según su mecanismo de acción han sido divididos en varias categorías.

    Formadores de volumen:

    Actúan de forma similar a la fibra. Retienen y absorben agua por lo que deben de ir acompañados de una ingesta suficiente de líquidos. No es extraño que en algunas ocasiones puedan provocar flatulencia y distensión abdominal. Son los más indicados en las formas leves de estreñimiento. Están contraindicados en aquellos pacientes que tengan un trastorno intestinal anatómico que favorezca una obstrucción intestinal. Los más utilizados son el salvado de trigo, metilcelulosa y plantago ovata. Su máximo efecto aparece al tercer día aunque su acción se inicia a las 12-24 horas.

    Ablandadores de las heces o emolientes:

    No deben de tomarse de forma crónica ya que pueden interferir con la absorción de vitaminas. Los más conocidos son el aceite de ricino y las antraquinonas.

    Hiperosmoslares:

    Azúcares no absorbibles que producen un aumento del contenido de agua de las heces. Inician su efecto a las 4-6 horas. Los conocidos son la lactulosa.y el sorbitol.

    Salinos:

    Sustancias que aumentan la movilidad del colon. Son sales de magnesio y enemas de fosfatos que muestran su efecto al cabo de tres horas. Usados de forma crónica pueden producir alteraciones electrolíticas sobre todo en pacientes con insuficiencia renal.

    Irritantes:

    Actúan sobre la mucosa intestinal y sobre la motilidad aumentándola por un mecanismo irritativo. Su utilidad fundamental se centra en los pacientes encamados con retención importante y en los parapléjicos.

    Los más conocidos son la fenolftaleina, el bisacodilo, el dantron, y la cáscara sagrada.

    Agentes procinéticos:

    Estimulan el tránsito en el colon y ciego y pueden usarse en caso de estreñimiento crónico severo.

    Supositorios, enemas y extracción manual

    Cuando las personas no puedan tomar los laxantes vía oral o bien cuando estos no se han mostrado eficaces se pueden utilizar supositorios y enemas de limpieza.

    Es preferible utilizar en primer lugar los supositorios y de forma preferente los de glicerina por su menor efecto irritante y mayor comodidad.

    La introducción de una solución rectal suele producir una irritación local y deben de reservarse en general para el tratamiento de la impactación o como último recurso en los casos más rebeldes.

    En orden creciente de irritación se han utilizado desde agua, solución salina hasta fosfatos, aceites y soluciones jabonosas. Estas últimas se desaconsejan en las personas más mayores.

    Muchas veces cuando la zona de impactación es accesible al dedo se puede proceder a la desimpactación manual utilizando alguna medida analgésica local y siempre realizado por manos expertas. En otras ocasiones puede ser preciso realizar una desimpactación quirúrgica si con las medidas anteriores no se ha conseguido el resultado apetecido.

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    ¿Cuándo debe de acudir al médico?:

    Aunque con frecuencia el estreñimiento es un hábito consustancial al individuo, deben conocerse ciertos signos de alarma ante los que un paciente estreñido debe consultar sin demora al médico: en caso de cambio reciente en el ritmo intestinal (persona no estreñida que de repente comienza a presentar estreñimiento sin haber cambiado el estilo de vida ni la alimentación) y en caso de estreñimiento prolongado que se asocie a dolor abdominal, fiebre y/o vómitos.

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